En la tarde de ayer, el Centro Cívico Príncipe de Asturias de Quintanar de la Orden acogía la representación del teatro musical “Juanita sin miedo”, una propuesta dirigida al público infantil que junto con sus familiares y amigos pudieron disfrutar de una entrañable tarde.
El espectáculo, incluido dentro de la Red de Artes Escénicas y Música de Castilla-La Mancha, estuvo organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Quintanar de la Orden, que continúa apostando por acercar propuestas culturales de calidad para todos los públicos y fomentar actividades de ocio familiar.
Además de ofrecer entretenimiento y emoción sobre el escenario, la cita contó también con un importante componente solidario, ya que la recaudación obtenida con la venta de entradas irá destinada a AFANION, Asociación de Familias de Niños con Cáncer de Castilla-La Mancha que, desarrolla una labor fundamental acompañando y ayudando a niños oncológicos y a sus familias en momentos difíciles ya que les orientan en los primeros pasos, prestan apoyo psicológico y económico, asesoramiento administrativo y facilitan viviendas para el descanso e higiene de las familias cuando deben desplazarse lejos de sus hogares para recibir tratamiento.
“Juanita sin miedo” llegaba a Quintanar de la mano de la compañía toledana PT Clam, que lleva más de tres décadas llenando de ilusión tanto a niños como a adultos.
La historia narra las aventuras de Juanita y Aretalajo, la hojalatera, que tejen su historia y relación a través de las aventuras que esta última orqueta para enseñarle lo que es el miedo a través de sorprendentes experiencias en charcas, castillos embrujados, encuentros con barqueros y hasta dragones. Sin embargo, Juanita no logra sentir miedo hasta descubrir la amistad y comprender el temor a perderla.
Con magníficas y dinámicas interpretaciones, una innovadora puesta en escena con títeres, cambios escenográficos y espectaculares videomapping que dejaron al público totalmente cautivado.
La obra dejó además un importante mensaje: sentir miedo no es malo, pues ayuda a crecer y ser precavidos. Lo verdaderamente importante es aprender a gestionarlo, confiar en uno mismo y comprender que todas las emociones son válidas.







































































