La directora general de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo de Castilla-La Mancha, Dolores Rubio, ha presentado hoy el acuerdo que se ha firmado con la Federación de Industria Agroalimentaria de Albacete, en el que apuesta firmemente por la promoción de hábitos saludables para la prevención de enfermedades cardiovasculares.
La directora general de Salud Pública ha asegurado que “es una acuerdo que se enmarca dentro de la estrategia de la Consejería de Sanidad y Asuntos Sociales, que se va a trasladar al resto de la región con el objetivo de conseguir una prevención eficaz de las enfermedades cardiovasculares en nuestra comunidad autónoma”.
Durante la presentación de este protocolo de hábitos saludables, Rubio ha estado acompañada por la Coordinadora de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Carmen Navarro, el presidente de la Federación de Empresas Agroalimentarias de Albacete, José Ruiz; el gerente del Complejo Hospitalario Universitario de Albacete, José Luis de Sancho; el coordinador del Perpetuo Socorro, Francisco Naharro; el responsable de Salud Pública en Albacete, Raúl Sanchez, y la doctora Isabel Ponce.
Este protocolo consiste en recomendar la disminución hasta niveles saludables de la cantidad de sal y grasas en los productos alimentarios para proteger al organismo de las enfermedades que ello conlleva. Según ha recordado la directora general, las patologías cardiovasculares son las responsables de la primera causa de la muerte en nuestra comunidad y, por ello, la Dirección General de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo tiene como objetivo fundamental que los castellano-manchegos reduzcamos la ingesta de sal y el porcentaje de grasas.
Esta estrategia se basa en mantener informado al consumidor, mejorando su alimentación y potenciando la actividad física de todos los usuarios. Según ha expresado la directora General de Salud Pública, “realizar un ejercicio físico moderado tres veces por semana es fundamental para contribuir a vivir más y con una mayor con una calidad de vida”.
Asimismo, la Dirección General de Salud Pública, Drogodependencias y Consumo ya viene aplicando las recomendaciones internacionales sobre los niveles necesarios de sal en el programa regional de comedores escolares, ya que una educación temprana desde los colegios es de vital importancia para adquirir unos hábitos saludables.
Consecuencias de una alimentación no saludables
El consumo excesivo de grasas y el abuso de la sal en ciertos alimentos, así como los hábitos no saludables y una vida sedentaria pueden favorecer, junto con otros factores de riesgo (colesterol, hipertensión…), a la aparición de enfermedades cardiovasculares que repercuten en nuestro modo de vida. La obesidad, la diabetes mellitus tipo 2 o problemas cardiovasculares como la enfermedad isquémica cardiaca y la enfermedad cerebro-vascular, son algunas de las consecuencias de estos malos hábitos.






































































