


Desde el inicio de curso comenzamos a ver la posibilidad de realizar una vez más la actividad de voluntariado en el Campus Biomédico de Roma. Nos pusimos en contacto con la dirección del Hospital para darle forma y contenido a la iniciativa.
El Campus Biomédico de Roma, surge en 1988 por iniciativa de Monseñor Álvaro del Portillo, que será Beatificado en Madrid el próximo 27 de septiembre, que invitó a unos cuantos médicos y profesores universitarios a erigir un policlínico universitario que buscara ofrecer soluciones al dolor y a la enfermedad inspirándose en los principios cristianos. En 1993, la Università Campus Bio-Medico di Roma comenzó su andadura con dos licenciaturas: Enfermería y Medicina y Cirugía. Poco después fue inaugurada la primera sede de la clínica con un centenar de camas. Más tarde se creó la Facultad de Ingeniería. En 2008 terminó la construcción de la sede actual del Policlínico Campus Bio-Medico con capacidad para 400 pacientes y 18 quirófanos. Actualmente la Universidad ofrece ocho licenciaturas, cuenta con más de 1.000 alumnos y atiende a miles de personas al año.
En la actualidad existen junto al mismo, un centro de investigación y un centro para la salud del anciano a iniciativa de la fundación “Alberto Sordi”.
Para esta segunda experiencia las alumnas participantes eran de los CFGM Cuidados Auxiliares de Enfermería, CFGM Atención a personas en situación de dependencia y CFGS Higiene Bucodental. Desde la Dirección Médica y la Dirección de Enfermería se vio la opción de que las alumnas realizaran tareas en el Policlínico del Campus relacionadas con su futura profesión, algo que vimos que sería muy interesante para ellas. Poniendo a nuestra disposición los profesionales del Policlínico.
Así las alumnas de Cuidados de Enfermería han estado en plantas de hospitalización de Oncología y Medicina Interna ayudando en todas las tareas de enfermería. Las alumnas del ciclo de Atención a Personas en situación de dependencia, han ayudado a realizar camas y aseos en planta y han colaborado con las Trabajadoras Sociales en la atención a familias y pacientes con alguna necesidad social, conociendo sus protocolos de actuación. Las alumnas de Higiene Bucodental han realizado tareas en la consulta de Odontología que el Campus tiene en el CESA (El centro de atención al anciano), también han impartido charlas de educación y prevención sanitaria en el ámbito de la Higiene Bucodental enfocada para ancianos con un power point que nos atrevimos a traducir al italiano para facilitar su comprensión. Hay que decir que la experiencia en todos los casos ha sido muy enriquecedora.
También hemos tenido la posibilidad de realizar una visita al Policlínico y de recibir algunas clases impartidas por profesionales del Campus y saludar personalmente al Rector.
En esta segunda experiencia hemos podido comprobar las diferencias en la Formación Profesional existentes entre España e Italia. Y como el Campus Biomedico trabaja y apuesta por la dignidad de la persona humana respirándose ese espíritu en todo lo que hace. Hemos planteado la posibilidad de que esto se convierta en un intercambio y podamos alojar nosotros también a estudiantes del Campus biomédico de Roma.
Agradecer, especialmente a la Dra Rossana Alloni (Directora Medica) su dedicación y acompañamiento en estos días y a la Subdirectora de Enfermería Ana Cuqui que en todo momento ha solucionado cualquier imprevisto.
Nuestra misión en el Hospital fue la de acompañar a los enfermos y ayudar a comer a aquellos que no podían hacerlo solos. También a petición del banco de sangre colaboramos una de las jornadas a repartir folletos y sensibilizar de lo importante de la donación.
El miércoles 25 por la mañana tuvimos la fortuna de asistir a la audiencia del Papa en la plaza de San Pedro. Fue especialmente emotivo poder compartir con miles de peregrinos la última audiencia del Papa Francisco y oír por la megafonía el nombre de la efa. El jueves 26 y para celebrar el día de San José María, asistimos a la misa que celebró el Prelado del Opus Dei, D. Javier Echevarría, en la parroquia de San Eugenio.
Las tardes las dedicamos a hacer turismo por Roma, visitando los monumentos más importantes. Solo tuvimos una pequeña decepción: “La Fontana de Trevi” estaba en obras y sin agua, lo que nos asegura que volveremos para conocerla con todo su esplendor.
A pesar de que la comunicación oral en un principio pudo parecernos un hándicap a la hora de relacionarnos con los mayores, lo cierto es que una vez que saltamos la barrera inicial esto no fue un problema, y pudimos comprobar cómo conforme avanzaban los días el idioma pasó a un segundo plano.
La experiencia ha sido positiva, aunque nos ha sabido a poco. Esperamos poder repetirla.











































































