Los hechos ocurrieron el 4 de agosto de 2002 en Santa Pola. Eran las 20.30 horas cuando ETA hizo explotar un coche bomba en la calle Azorín, junto a la fachada de las viviendas de la Casa Cuartel. Dos personas, una niña de seis años y un jubilado, perdían la vida. Eran Silvia Martínez, hija de un guardia civil que estaba en su casa y Cecilio Gallegos, el alcazareño que esperaba el autobús para volver a Torrevieja. También resultaron heridas 56 personas de diversa consideración.
En Alcázar de San Juan hoy se recuerda a Cecilio Gallegos, doce años después de que ETA acabara con su vida por encontrarse circunstancialmente en el lugar en el que la banda terrorista hizo estallar un coche bomba.










































































