


Vecinos y vecinas de Alcázar, apoyados por sindicatos y partidos de la izquierda, se congregaron a las 12 del mediodía en la Plaza de España de Alcázar para manifestar su oposición a la “privatización” de Aguas de Alcázar, consumada hace 19 días, e iniciar su “lucha” por conseguir la remunicipalización del servicio. Así lo explicaba el portavoz de la Plataforma del Agua, Juan Garrido que remarcó que “no había razones para vender Aguas de Alcázar”.
En esta ocasión, los manifestantes ondearon largas telas azules simbolizando “ríos de indignación” por la decisión del equipo de Gobierno de llevar a término el proceso de la transformación de Aguas de Alcázar en una sociedad mixta, con la entrada de capital privado.

Desde la Plataforma defienden que la remunicipalización “es posible”. Así quisieron hacerlo ver con la invitación del teniente de alcalde del pueblo cordobés de Lucena, Miguel Villa, que explicó a los asistentes cómo lo consiguieron hace un año en su pueblo. El proceso de remunicipalización no fue sencillo y costó a los vecinos tres años de lucha y litigios en los Tribunales con la empresa Aquagest, adjudicataria del servicio de agua en esta localidad, durante 22 años. Villa explicó que el discurso de estas empresas “es el mismo” en todas las localidades a las que van y tratan de “inculcar miedo” intentando pedir indemnizaciones por revertir la “privatización”. Sin embargo dijo que, al final, esto no ha sido así y que, en el caso de Alcázar, sólo habría que devolver a la empresa el dinero inicial que han puesto, “que se recupera con creces en pocos años”. El teniente de alcalde de Lucena aseguró que, desde el pasado año que recuperaron el servicio de agua para el municipio, se ha establecido un “mínimo vital” para que ningún ciudadano, por falta de capacidad económica, se quede sin servicio; han “quintuplicado” los beneficios y se han ampliado las infraestructuras en más de dos kilómetros mediante una gestión cien por cien pública. También insistió en que “aunque en principio digan que se van a mantener las tarifas, al final siempre suben”.

Antes de recorrer la calle Emilio Castelar, se escucharon en la plaza diferentes testimonios y se estrenó la rondalla del agua.
Los manifestantes no pudieron llegar hasta el Paseo de la Estación, como tenían previsto, porque la lluvia les obligó a dar la vuelta a mitad de camino.









































































