Al detenido, que cuenta con numerosos antecedente policiales, se le imputan, al menos, cinco robos con fuerza en establecimientos comerciales.
La investigación se inicia al tener conocimiento de algunos robos en establecimientos comerciales de la capital, utilizando siempre el mismo “modus operandi”, consistente en el lanzamiento de objetos contundentes hallados de forma improvisada en la vía pública, tales como tapas de alcantarilla, baldosas, etc, contra los escaparates de los comercios, consiguiendo abrir una vía de acceso a los mismos.
Gracias a la colaboración ciudadana, alertada por el ruido de la fractura de los escaparates, y su rápida comunicación a la Sala del 091, la madrugada del día 4, se logró su detención «in fraganti», siendo intervenida una baldosa pesada del pavimento de la calle que había utilizado como ariete para fracturar el cristal de un céntrico establecimiento de hostelería.







































































