Las VI Jornadas del azafrán que ha organizado el Ayuntamiento de Madridejos han conseguido ser el reclamo de madridejenses y visitantes hacia una cultura y tradiciones forjadas con este producto como protagonista, no en vano antes pocas familias no tenía un azafranal en posesión o participaban en alguna o todas las tareas necesarias para llevar el oro rojo al momento de su venta y distribución.
La propuesta municipal permite conocer de cerca este oficio, puesto que las Jornadas del azafrán ofrecen la posibilidad, a todo aquel que la quiera ejercer, de participar en cada uno de los pasos del procedimiento que sigue el azafrán, ya que en el otoño es cuando se recoge la rosa, se monda y se tuesta, un proceso que se puede seguir de forma activa o visualizándola y entendiéndola gracias a las explicaciones de las guías del Museo del azafrán, una parte del antiguo convento de frailes, que tras diferentes usos, ha sido recuperado por el Ayuntamiento como museo al que le ha puesto el alma el Grupo El Carpío, que se ha encargado de conseguir recrear la secuencia que sigue el azafrán desde el bulbo que le da origen, pasando por el azafranal en el que se cría la rosa, la mesa alrededor de la cual se sientan a mondarla o los utensilios necesarios para conseguir el tueste que lo pone en disposición para salir a competir en el mercado.
Es en conjunto “un proceso delicado” que necesita un trato especial y manual porque hasta el momento no se ha descubierto ninguna máquina que pueda sustituir cada uno de estos pasos, que requieren un tiempo exento de prisas. Cada rosa tiene tres filamentos que son los que hay que extraer en exclusiva, el resto se desecha, con lo que conseguir un kilo de azafrán es muy costoso y más lo es aún si se tiene en cuenta con en el tueste, pierde un 75 por ciento, de ahí que su precio final en el mercado pueda parecer caro, pero se comprende si se le hace todo el seguimiento.
El Museo del azafrán está abierto para que todos podamos descubrir todos estos detalles que “encantados” relatan a visitantes, escolares y todo aquel que lo quiera disfrutar, los miembros del Grupo El Carpío. Juliana Pérez es una de las personas que realiza esta función de forma altruista pero “con mucha ilusión”, tanta que es capaz de hacer ver la recreación que existe en este museo como si fuera una realidad en la que se pueden ver las básculas y pesas de precisión que servían para vender el azafrán, los productos que se pueden elaborar con esta especia, que no son sólo culinarios, ya que también entra en los laboratorios farmacéuticos y en los tintes para la ropa, entre otros. La visita guiada que hace Juliana Pérez y sus compañeros permite conocer las diferencias visuales y olfativas del azafrán que se cultiva en Madridejos y el que existe en otras partes del mundo, e igualmente es posible descubrir lo apreciado que es este producto manchego por diversos países del mundo a los que se exporta.
Pero El Carpío tiene más méritos y están concentrados también en el edificio del Museo del azafrán, que es también Museo etnográfico ya que han conseguido que los madridejenses donen muebles y otros enseres a la causa de montar un hilo conductor que habla por sí solo de este pueblo y de sus gentes. Una escuela de las de antes, una de las últimas vajillas que hizo el último artesano del barro que ha existido en Madridejos, cuna de un barro de “excelente calidad” que en otros tiempos se ha llevado a diversos lugares para transformarlo en los alfares.
Las costumbres en relación a la indumentaria, los elementos que antes se utilizaban para calentar las camas, las camas de la época y otros elementos de una casa media de Madridejos de antiguamente se pueden descubrir en este museo que también recoge una recreación sobre otra tradición manchega como es la matanza del cerdo y la elaboración de los productos que origina. Y aun hay más, porque en otro ala de este edificio, se dispone una muestra de elementos religiosos donados también por los vecinos que recrean el acerbo popular en torno a la religión.
Y a esta visita guiada por las tradiciones, a la posibilidad de participar en vivo en todo el proceso de recogida y monda del azafrán, este sábado se han sumado otras actividades programadas por la Concejalía de Industria, Comercio y Turismo que dirige Celia Mariblanca. Esta Concejalía junto con empresarios, asociaciones, el Centro de día, Juventud, Cultura y otros recursos municipales se han encargado de organizar un conjunto de actividades cuyo objetivo es el de profundizar en el conocimiento o descubrimiento de la cultura y las tradiciones madridejenses basadas en el azafrán. Por eso este producto ha estado presente en todo momento, también y como no podía ser de otra manera en la gastronomía popular y a eso no le gana nadie a las “almondiguillas”, un alimento hecho a base de productos del cerdo como magro, tocino y jamón picados que se traban con huevo batido, pan rallado y azafrán formando un conjunto que se prepara la noche anterior a su elaboración. Pasado este tiempo a esta masa se le da forma de albóndiga y se fríe en abundante aceite de oliva. El resultado es tan bueno que los madridejenses las sirven en los momentos más especiales de sus vidas como es una boda.
Las VI Jornadas del azafrán no sólo han permitido compartir las ricas “almondiguillas”, también unas migas hechas al estilo tradicional con pan, agua, sal, ajos, panceta y aceite de oliva. Y algunos de los productos necesarios para hacer estos platos se podían adquirir a las puertas del Museo donde se ha situado este año por primera vez y en el marco de estas jornadas, una Muestra agroalimentaria de los productos que se elaboran en Madridejos y en los pueblos vecinos. Aceite, miel, embutidos y otros manjares manchegos que han servido para valorar aun más las raíces populares.
Las autoridades municipales, entre las que también se encontraba el alcalde José Antonio Contreras, han ideado todo esto, pero los verdaderos protagonistas han sido los vecinos y los visitantes que han participado activamente, sin tener en cuenta la edad, porque por corta que fuera había un hueco para ellos. De hecho un numeroso grupo de niños ha disfrutado la mañana elaborando manualidades que simulaban rosas del azafrán y el resto a la vez que saboreaba el azafrán por todos los frentes, hemos ido descubriendo todo lo que este producto encierra.
TAPEARTE
A la par que se desarrollan las VI Jornadas del azafrán, se celebra la IV edición de Tapearte, una actividad promovida también por el Ayuntamiento con el objetivo de dinamizar la economía y ofrecer una alternativa de ocio en torno a la gastronomía. A esta idea se han sumado distintos establecimientos hosteleros de la localidad que desde el 12 de octubre y hasta el 1 de noviembre sirven tapas originales y muy preparadas durante los fines de semana.
El arte de elaborar las tapas, de utilizar productos de la tierra y de otros lugares, de presentarlas y de saborearlas tiene premio con Tapearte, ya que esta iniciativa distingue a la mejor tapa y a la mejor tapa hecha con azafrán, pero sobre todo premia los paladares de aquellos que quieran realizar una ruta que les permite descubrir otro de los aspectos culturales de este pueblo manchego como es su cultura gastronómica.





































































