El Daimiel Fútbol Sala continúa firmando una temporada para enmarcar en su estreno en Tercera División Nacional, dentro del Grupo XVI. Tras el histórico ascenso logrado el pasado curso, el conjunto daimieleño no solo ha sabido adaptarse a una categoría exigente, sino que se ha consolidado como uno de los equipos más competitivos del campeonato, situándose actualmente en la quinta posición con 27 puntos, a tan solo siete del liderato y encadenando una racha de seis encuentros consecutivos sin conocer la derrota.
Al frente de este proyecto se encuentra Alberto Fuster, técnico que ha guiado al equipo desde el salto de categoría y que hace balance de una primera vuelta marcada por las dificultades, pero también por la capacidad de respuesta del grupo. “El balance, con todo lo que hemos pasado de lesiones, bajas de jugadores y demás contratiempos, ha sido bueno. Hemos sabido sobreponernos a todas las adversidades, aunque es cierto que hemos dejado escapar puntos que al final nos vamos a acordar”, reconoce.
De cara al segundo tramo de la competición, el mensaje desde el banquillo es claro y prudente. Pese a la buena clasificación, el objetivo no se mueve. “Lo afrontamos de la misma manera, compitiendo en todos los partidos y asegurando cuanto antes el objetivo, que es mantenernos en Tercera División”, explica Fuster, que huye de cualquier tipo de presión añadida.
Preguntado por la posibilidad de mirar más arriba en la tabla, el técnico daimieleño mantiene los pies en el suelo. “En absoluto. Es cierto que haciendo las cosas un poco mejor podríamos estar más arriba y con cinco o seis puntos más que se nos han escapado, pero el objetivo sigue siendo el mismo”, insiste, poniendo en valor la dificultad de la categoría y la condición de debutante del equipo.
Uno de los aspectos que más satisfecho tiene al entrenador es la evolución competitiva del grupo. “Hemos mejorado mucho a la hora de competir todos los partidos. No ha habido ningún equipo que se nos haya ido de muchos goles y hemos jugado de tú a tú contra todos. Seguimos en ese proceso de evolución y mejora, pero vamos por buen camino”, señala, destacando la madurez mostrada por el vestuario.
En lo personal, Fuster admite estar viviendo la temporada con una exigencia máxima, condicionada por las constantes dificultades en forma de lesiones y ausencias. “La estoy viviendo con mucha exigencia y casi sin tiempo para disfrutar de esta Tercera División. Cada semana tenemos que reinventarnos y adaptar cosas. Desde que empezamos el 18 de agosto, solo ha habido un entrenamiento en el que he tenido a todos los efectivos al cien por cien”, concluye.



































































