Los molinos de viento de Campo de Criptana han sido reconocidos como nuevo Lugar Mágico de España, tras su incorporación a la red impulsada por el Ecosistema Mágico de España, presentada este viernes en el marco de la Feria Internacional de Turismo (Fitur).
Este distintivo pone en valor uno de los conjuntos patrimoniales más emblemáticos de Castilla-La Mancha y de la literatura universal, al tratarse de un enclave estrechamente vinculado al imaginario de Don Quijote de la Mancha y a la identidad histórica del territorio.
Con esta incorporación, los molinos de Campo de Criptana pasan a formar parte de una red nacional que reconoce espacios singulares capaces de generar una experiencia emocional y cultural profunda en el visitante, más allá de su relevancia monumental. Según la organización, se trata de lugares donde la esencia del territorio se expresa de forma auténtica y simbólica.
Durante el acto de presentación, el presidente del Ecosistema Mágico de España, Francisco Martín, destacó que estos enclaves representan “un punto de conexión entre pasado y presente, entre memoria y futuro”, subrayando su papel como motores de dinamización turística, económica y social.
En el caso de Campo de Criptana, el reconocimiento refuerza la proyección nacional e internacional de sus molinos, considerados uno de los paisajes culturales más reconocibles de España. El distintivo contribuye, además, a la valorización del patrimonio local, atrayendo a un turismo interesado en experiencias culturales ligadas a la historia, la tradición y la emoción.
La red Lugares Mágicos de España, que nació con enclaves tan simbólicos como las Cuevas de Altamira, el Santuario de Covadonga o la Universidad de Salamanca, alcanza ahora un total de 18 espacios singulares repartidos por todo el país. Con esta ampliación, el proyecto se consolida como un eje estratégico dentro del Ecosistema Mágico, junto a las redes de Pueblos Mágicos y Empresas Mágicas.
El reconocimiento de los molinos de Campo de Criptana refuerza la apuesta por un modelo de turismo sostenible y experiencial, basado en el legado cultural, la identidad del territorio y la emoción como motor de futuro.


































































