


Alfonso Guerra acompañó a su amigo Miguel Ángel Martínez en la inauguración de Quijotes -escritos en diferentes idiomas de la Unión Europea y su entorno- que el Vicepresidente del Parlamento Europeo ha cedido, de manera permanente, a la agrupación socialista de Alcázar de San Juan, donde está afiliado. En este mismo acto, los socialistas alcazareños rindieron homenaje a Martínez.
Más de 50 Quijotes, escritos en más de 40 idiomas, permanecerán expuestos en la sede del PSOE de Alcázar. Se trata de obras que el propio Martínez ha ido recopilando y que han sido expuestas con anterioridad en Bruselas, Estrasburgo y en otras ciudades de España y que ahora ha cedido a su agrupación. La exposición lleva preparándose algo más de dos años.
Alfonso Guerra comparó la vida de su amigo Miguel Ángel Martínez con “la aventura de Alonso Quijano”. Habló de un joven que dejó su país, donde había una dictadura, y se fue a recorrer Europa para aprender y difundir las ideas del socialismo. Dijo sentir una “profunda admiración” por el trabajo de Martínez, al que calificó como “un socialista de cuño antiguo; que piensa lo que dice y hace lo que piensa”. Destacó de él sus “firmes principios”, hasta en las cosas más pequeñas «como no ponerse nunca corbata» y resaltó que políticos con su “coherencia” son “poco frecuentes, incluso en la izquierda y en la derecha no existen”.
Alfonso Guerra opinó sobre Aguas de Alcázar
“Las aguas en Alcázar están revueltas” -comentaba el dirigente socialista entre risas y con la ironía que le caracteriza- “Pero no es extraño que esto suceda porque el mecanismo general de la derecha es transferir recursos de los pobres hacia los ricos, a través de la privatización de los servicios públicos”. Alfonso Guerra remarcó que “el pueblo de Alcázar se ha revelado con razón y con mucha fuerza” y señaló que el PSOE “lo único que ha hecho es apoyarlo”. Recordó que el proceso “ahora está paralizado” y dijo confiar en “ganar esta batalla, porque no se puede hacer negocio con el agua que la gente utiliza para beber, para regar, para lavarse… no se puede hacer negocio con la necesidad de la gente. Por eso los ciudadanos han hecho lo que tenían que hacer”.










































































