Con el objetivo de fomentar la excelencia en la formación de los profesionales del servicio en España además de la dinamización de la cultura del Cava, la manchega supo poner en valor, de nuevo, desde la humildad que la viene caracterizando en sus cada vez más vitoreadas faenas, que cada vino tiene su momento y que es cuestión de encontrarlo.
A destacar el ambiente ejemplarizante de compañerismo y cordialidad que reinó en el albero de la sala entre organizadores, jurado y concursantes, demostrando ante el respetable que con independencia del lado del mostrador en que se esté, lo que “el vino ha unido, no lo separe el hombre”.










































































