Asimismo, ha apuntado que la citada reforma tiene como principal objetivo a los jóvenes, a los parados de larga duración y la lucha contra la temporalidad de los contratos.
En cuanto a las críticas vertidas por los sindicatos, Cañizares ha comentado que es un “auténtico despropósito” que, los que llevan años sin mover un dedo ante una situación que nos ha llevado a tener 5.200.000 parados, se atrevan a criticar a un Gobierno que llegó hace apenas unos meses con el apoyo mayoritario de los españoles y con el encargo claro de modificar el mercado de trabajo.
A su entender, “no es tiempo de manifestaciones ni de huelgas” sino de trabajar e iniciar reformas para favorecer una contratación laboral que ahora mismo es imposible por una crisis y por un mercado que lastra a los emprendedores y a los empresarios.
Cañizares está convencido de que la sociedad entiende y comprende los sacrificios, aunque duelan, y sabe que los cambios son necesarios. Las manifestaciones, por lo tanto, tienen más que ver con lavar la cara a los sindicatos que con defender a los trabajadores y mucho menos a los empleados a los que han dejado abandonados durante tanto tiempo. Sólo hay que mirar a otros países para darse cuenta de que hay que apoyar la modificación de un sistema que impide la flexibilidad y la contratación para no causar aún mayores perjuicios a la actividad empresarial que ya está gravemente dañada por tantos años de crisis y por las políticas erráticas de un PSOE que no supo tomar medidas cuando le correspondió.






































































