El Aula Agrícola del Bosque de la Vida se ha convertido en un aula al aire libre donde los escolares de Alcázar de San Juan descubren, de forma práctica, el origen de los alimentos y la importancia del equilibrio ambiental. En esta ocasión, el alumnado de 3º de Primaria del colegio Juan de Austria ha participado en una jornada educativa centrada en la agricultura sostenible y el conocimiento del entorno.
Desde su puesta en marcha en 2022, este espacio municipal no ha dejado de recibir visitas de centros educativos, colectivos sociales y personas mayores, consolidándose como un referente local en educación ambiental.
Durante la actividad, los escolares han plantado calabazas procedentes de semillas recuperadas de años anteriores y han trabajado con plantas aromáticas, fundamentales para atraer insectos polinizadores, tal y como ha explicado Vicky García, educadora ambiental, quien señalaba que uno de los principales objetivos es “que los niños relacionen lo que ven en el campo con lo que consumen en su día a día”.

El Aula Agrícola alberga una amplia variedad de cultivos, desde hortalizas como lechuga, patata o cebolleta, hasta cereales como trigo, cebada o centeno, además de especies leñosas características de La Mancha como olivo, almendro, pistacho y viñedo. Todo ello se complementa con elementos que favorecen la biodiversidad, como hoteles de insectos o una charca de anfibios. “Queremos que pierdan el miedo a los insectos y entiendan que son esenciales para que crezcan los cultivos”, explicaba García, quien ha puesto en valor la importancia de que los menores comprendan que “los alimentos no nacen en los supermercados, sino que requieren trabajo, agua y cuidados”.
Un proyecto educativo y solidario
Por su parte, la alcaldesa Rosa Melchor ha destacado el doble enfoque del Aula Agrícola: pedagógico y solidario. “Aquí los participantes plantan, pero también recogen lo que otros sembraron antes, lo que introduce un componente de colaboración y continuidad muy importante”. Además, parte de la producción obtenida se destina a la residencia de mayores, contribuyendo así a un fin solidario, aseguraba Melchor.

Este año, cerca de 900 personas pasarán por el Aula Agrícola, entre alumnado de distintas etapas educativas, usuarios de centros de adultos y colectivos sociales.
La experiencia permite a los escolares comprender conceptos clave como el ciclo de los cultivos, el uso eficiente del agua o la necesidad de conservar la biodiversidad. Una forma de “atar cabos”, en palabras de la educadora ambiental, entre el campo y la alimentación diaria.







































































