Para la coordinadora de esta formación a nivel regional, Celia Esther Cámara, “Aquella imagen sepia de la ‘mujer de pueblo’ abnegada y entregada al cuidado familiar y compañera sin salario de faenas agropecuarias propiedad del cabeza de familia, ha dado paso paulatinamente, a una mujer interesada por el trabajo fuera del hogar aunque vinculada a él”.
El acceso a nuevas tecnologías y las ayudas en forma de subvenciones al desarrollo empresarial de las mujeres han facilitado la incorporación de la mujer rural al mercado laboral fuera del marco estricto de las tareas del campo. “Por ejemplo, la promoción del turismo rural ha permitido a la mujer, sin desvincularse de su entorno doméstico, realizar un trabajo remunerado con el que colaborar a la muchas veces maltrecha economía familiar en el ámbito rural”, apunta Cámara.
Sin embargo, es todavía una realidad que existe un desequilibrio entre el entorno rural y urbano sobre el que hay que trabajar. La comunidad autónoma de Castilla-La Mancha cuenta con varias zonas donde la baja densidad de población es alarmante. Ocurre en áreas de las provincias de Cuenca y Guadalajara. Hoy, más en tiempos de crisis, son muchos jóvenes los que se ven abocados a buscar un futuro laboral fuera de su entorno.
Para evitar que nuestros pueblos sigan siendo protagonistas del éxodo que comenzó hace ya más de medio siglo, es necesario que se igualen las oportunidades entre el medio rural y el urbano que pasan necesariamente por mejorar la formación y eliminar barreras geográficas. UPyD apuesta por una comunicación eficaz de la Administración mediante un sistema itinerante, que permita al ciudadano acceder a los mismos servicios y atenciones que recibe quien vive en las grandes capitales de la región. En cuanto a la formación, es obvio que el sistema educativo debe dar un impulso a la Formación Profesional, orientado a los sectores que pueden tener más proyección en nuestra tierra, como es el agroalimentario. La inversión en I+D+I puede proporcionar nuevas herramientas para desarrollar productos de calidad y mejorar la comercialización, de manera que el talento también pueda estar presente en el ámbito rural, en contra de lo que ha venido sucediendo en las últimas décadas.







































































