El secretario general y candidato del PSOE a la Presidencia de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha valorado hoy la encuesta del CIS conocida este pasado miércoles y ha señalado que el mensaje de los ciudadanos “potentísimo es que cuando pase la crisis, las cosas no puede volver a ser como estaban antes, y que tiene que cambiar en profundidad la vida política”.
García-Page se pronunciaba de esta manera esta mañana, en Toledo, a preguntas de los medios de comunicación, e incidía en que “todos hemos cambiado en política menos Rajoy, menos el Gobierno”, y el PP de Rajoy y Cospedal.
En este sentido, apuntaba a cómo “cada uno ha ido haciendo lo que tenía que hacer”, menos el PP. Y hacía la siguiente enumeración:”En tan solo unos meses ha cambiado el Rey, ha nacido un nuevo partido, otras formaciones como la de Rosa Díez o Ciutadans han presentado caras nuevas.
El PSOE, por su cuenta, ha entendido el mensaje y ha hecho su propio cambio, de personas y de actitudes. Aquí todo el mundo ha cambiado menos Rajoy”.
Sostenía Page que ese impulso de cambio que demanda la sociedad y que refleja esta última encuesta va más allá, además, “del hartazgo por la crisis y de la huella muy, muy seria” que está dejando en términos “sociales y económicos”.
También a preguntas de los medios, agradecía que el domingo, Pedro Sánchez vaya a estar junto a él en Castilla-La Mancha por cuarta vez en los 100 días que lleva como secretario general del PSOE y avanzaba que el mensaje que los socialistas lanzarán desde Toledo coincidiendo con la pseudo-consulta de Cataluña “será muy claro respecto de la unidad constitucional de España y de la unidad que debe haber para reformar la Constitución”.
García-Page aseguraba que el Gobierno saber que tiene el apoyo del PSOE para hacer cumplir la Ley, pero también advertía a Rajoy que no tiene que preocuparse e Artur Mas “pero sí de generaciones enteras de cientos de miles de catalanes que están interiorizando un agravio, aunque sea muy injusto”.
Recomendaba Page “mucho antibiótico político para tratar esta inflamación”, pero con el límite de los valores constitucionales “que nos tienen que servir para hablar, pero no para mercadear con ellos”.







































































