Cerca de cuarenta tractores antiguos han participado en el ya tradicional pasacalles de Feria. Doce años hace de la primera edición de una iniciativa organizada desde la Asociación de Tractores Antiguos. Su presidente, Jesús Pozuelo, valoró no solo “el aumento de participantes que esta cita experimenta año a año, sino también el buen estado de las máquinas”. Algunas, procedentes de Manzanares o Bolaños, como una de las más antiguas, un Fendt de dos cilindros que resaltaba Pozuelo y que, aseveró, “es una autentica reliquia”.
Junto a tractores de fabricación nacional como los Ebro o Barreiros, se pudo ver otros importados de Alemania, Inglaterra, Italia o Checoslovaquia durante las décadas de 50 y 60, cuando se comenzó a apostar por la “mecanización del campo en busca de un impulso en la producción y rentabilidad”, explicaba Pozuelo. Un momento histórico “muy importante” del que estas máquinas han sido testigos de excepción, “sustituyendo a las mulas en los trabajos agrícolas”.
En este sentido se expresaba el concejal de Agricultura, Ricardo Sáez, quien siguió de cerca la procesión de vehículos que se detuvo en la calle General Espartero donde permanecieron expuestos al público. Hasta allí también se desplazaron el alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, el concejal de Festejos, Román Ortega y el de Obras Publicas, Rafael Marcelino. Encargados, posteriormente de entregar los consabidos reconocimientos al tractor más antiguo, al mejor conservado o al participante de mayor edad.
La jornada comenzaba a las 8:30 horas cuando los vehículos partían desde el bar Las Moreras hasta la Motilla del Azuer. Desde allí, la comitiva volvía a la localidad para iniciar un recorrido que les llevaba por las calles Manzanares, Prim, Arenas, Plaza Santa María, Obispo Quesada, Fontecha y Gregorio Molinero.








































































