La denuncia la realizaron socios de SEO/BirdLife que censaban en La Laguna de Navaseca (Daimiel, Ciudad Real) y que pudieron fotografiar a los cazadores. Durante una jornada de censos de aves en este paraje tres socios de SEO/BirdLife pudieron observar cómo un cazador abatía un flamenco. Este hecho también fue presenciado por otros dos testigos que paseaban por la zona y que se acercaron a recriminar la acción al cazador y a su compañero de cacería. Los socios de SEO/BirdLife tuvieron el reflejo de fotografiar a los cazadores, así como la matrícula de su coche, pruebas que sirvieron para identificar posteriormente a los cazadores.
A partir de ese momento, comenzó una investigación compleja del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) que obtuvo las pruebas suficientes para condenar a los cazadores. Tras una primera llamada por parte de los socios de SEO/BirdLife los agentes se personaron en la Laguna, pero no o encontraron inicialmente el cadáver ya que había sido ocultado por los cazadores. Un mes más tarde, tras la denuncia por escrito presentada por SEO/BirdLife, los agentes realizaron una nueva inspección encontrando bajo una morera situada en el borde de la laguna el cuerpo, las alas y las patas del ave. En una visita posterior se encontró el resto del cuerpo en las ramas de la morera dónde los cazadores habían colgado el cadáver. Los servicios del Centro de Estudios de Rapaces Ibéricas de Sevilleja de la Jara, dependiente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, certificaron que se trataba de un flamenco, que fue abatido a tiros en fechas coincidentes con la denuncia, y que las diferentes partes del cadáver encontradas por la Guardia Civil pertenecían al mismo ejemplar.
Ante las pruebas aportadas, los acusados se declararon culpables y se mostraron conformes con las penas solicitadas por la Fiscalía y SEO/BirdLife, que se había personado como acusación particular.
Juan Carlos Atienza, coordinador de Conservación de SEO/BirdLife declaró que “SEO/BirdLife felicita al Seprona por su espléndida investigación y solicita una mayor implicación de los cazadores para marginar a aquellos individuos que con sus malas prácticas dan una mala imagen a todo el colectivo. Según nuestra información son miles las aves no cinegéticas, muchas de ellas rapaces, que son abatidas intencionadamente todos los años por delincuentes, durante las jornadas de caza”.
Esta sentencia se ha logrado gracias al trabajo de los socios de SEO/BirdLife que denunciaron el caso y que aportaron suficientes pruebas para llegar hasta el final. “Este es un ejemplo muy claro del gran trabajo de colaboración de los socios de SEO/BirdLife para denunciar delitos ambientales”, apunta Atienza y añade “hacemos un llamamiento a todos los socios, simpatizantes o cualquier persona que presencie o tenga conocimiento de alguna infracción, nos la haga saber porque es una labor fundamental para conservar nuestras especies y sus hábitats”.






































































