Con la llegada de un nuevo año se renueva la esperanza de que todo aquello que nos ocupa y nos preocupa irá a mejor. Creo que la paz y la igualdad son términos que reúnen en sí mismo todos los buenos deseos de estos días. Sin paz, sin un entorno en el que poder moverse, en el que poder hablar sin miedo, en el que podar trabajar con las miras puestas en el futuro, será difícil que el desarrollo, que la prosperidad se establezcan como norma cotidiana. Sin igualdad, es decir: sin la posibilidad real de que los beneficios del desarrollo, del progreso, de la libertad, de la convivencia, lleguen a todas y a todos, sea cual sea su condición, su estado, su género, la paz no será nunca realidad. Son dos caras de la misma moneda, y por eso, mi principal deseo es que lleguen de forma complementaria y equilibrada a todos los hogares, y agradezco a Mancha Información la posibilidad de hacerlo llegar a través de estas líneas.
Diciembre es mes de análisis, también de análisis crítico; de revisión de compromisos, de valoración del camino recorrido, de reafirmación de objetivos, de fijación de nuevas metas. Las fiestas navideñas, la celebración del año nuevo, invitan a este proceso de reflexión y compromiso.
Porque si es mucho lo conseguido en estos años en materia social, también en desarrollo económico: en la defensa del vino y la apertura de nuevos mercados; en el reconocimiento y puesta en valor de la mujer rural; en la aportación de leyes importantes para la defensa del medio ambiente, para la igualdad y libertad de las mujeres, para la participación ciudadana en un clima de transparencia como nunca gobierno alguno ha impulsado, en la recuperación de los servicios públicos, en suma, es más lo que nos queda por lograr, lo que queremos conseguir por y para todas y todos.
Es el momento de hacer valer la tradición de respeto y convivencia por el medio natural en nuestra tierra, y utilizarlo como cabeza puente para la defensa del medio rural y la respuesta al doble desafío demográfico y climático que ha de afrontar la Humanidad en los años venideros.
Con la confianza de que estos días van a resultar especialmente intensos y emocionantes, quiero enviar un mensaje de confianza en nuestro país, en la fortaleza de las instituciones emanadas de la legitimidad constitucional y, sobre todo, con mis mejores deseos de paz e igualdad. Ya saben: dos caras de una misma moneda.
Feliz Año Nuevo.



































































