El periodista y escritor Luis María Anson le ha remitido un fax al presidente de la Diputación de Ciudad Real, Nemesio de Lara, en el que reconoce que «los datos y cifras» que incluyó en un artículo que publicó el pasado jueves en el Diario El Mundo «están inventados».
Ante las razones que esgrime el también académico de la lengua, el presidente de la institución provincial ha escrito la siguiente carta:
«Hoy he recibido por burofax una carta personal de Luis María Anson en la que me dice que los datos de su artículo referidos a mi persona «están inventados» y que «cuánto lamenta que no se haya entendido el alcance humorístico del artículo y lo haya tomado con una sonrisa en los labios».
No sé si me ha producido más dolor el artículo o esta carta. Dicho libelo estaba escrito con una profusión de datos concretos, específicos, que transmitían la inequívoca voluntad del autor en hacerlo más creíble. Hay una parte irónica, desagradable, que pretende humillar a quien va dirigido, pero hay otra precisa, en la que alude a un número exacto de conductores, de ordenanzas, de personas adscritas al gabinete del presidente, de coches oficiales (con indicación de la marca y precio de uno de ellos), por la que se intuye una información cierta de los datos que alguien le podría haber pasado al señor Anson.
De lo sucedido, se pueden extraer muchas consecuencias. Una es la de que a mucha gente que supo del presidente de la Diputación de Ciudad Real por las barbaridades del artículo, jamás tendrá conocimiento de que todo era «una broma» del señor Anson, y el nombre de Nemesio de Lara quedará injustamente vinculado a la caterva de golfos que pululan por la vida. Otra es la de la impunidad con que se puede calumniar a alguien, sin que existan en el sistema las mismas armas a disposición del ofensor y del ofendido. Otra, absolutamente positiva, tiene que ver con las muestras de cariño y de apoyo que he recibido, en la mayoría de los casos antes de que yo realizara ninguna manifestación en mi defensa, pronunciadas desde la confianza en mi honestidad, en mi honorabilidad.
Pedí un escrito de rectificación en el diario donde apareció el artículo, circunstancia que aún no se ha producido, y que seguiré exigiendo en defensa de mis derechos».








































































