El suelo agrícola y forestal de Castilla-La Mancha ha dejado de ser una simple fuente de producción, y se ha convertido en un motor de captura certificada de CO2. En GFM llevan ya varios años acompañando a propietarios, agricultores y empresas en este proceso, que transforma los terrenos en activos financieros reales y comercializables, a través de una gestión técnica especializada y que se adapta a la normativa vigente.
La viabilidad de este tipo de proyectos viene determinada por tres factores. El primero de ellos es la selección botánica, que debe adaptarse a los veranos secos y suelos calcáreos de Castilla-La Mancha para así garantizar su supervivencia. En segundo lugar, se debe registrar continuamente la absorción de carbono sobre el terreno, midiéndose y actualizándose a lo largo del tiempo. Por último, los créditos de carbono se deben verificar mediante estándares reconocidos como Verra o Gold Standard.
GFM se encarga
Para facilitar todo este camino, GFM se encarga de gestionar el proceso al completo, desde el diseño técnico inicial y el análisis del suelo hasta la tramitación de documentos. También se encargan de la monitorización periódica en campo y coordinan la auditoría con verificadores acreditados. Finalmente, GFM ofrece acceso directo al mercado para la comercialización de los créditos de carbono generados, optimizando así el rendimiento económico de la propiedad.
Cada crédito generado en Castilla-La Mancha cuenta con nombre, coordenadas geográficas, registro oficial y una ficha técnica que lo diferencia de los proyectos greenwashing. En GFM se analiza cada caso con total honestidad y sin compromiso, para determinar su viabilidad y ayudar a los propietarios a compensar su huella ecológica.







































































