El sector del transporte por carretera atraviesa un periodo de incertidumbre marcado por el encarecimiento del combustible y la dificultad para encontrar conductores profesionales. Así lo explica José Alberto Cruz, gerente de Travesa, empresa de Campo de Criptana, quien sitúa la estabilidad económica y nacional entre las principales necesidades de las compañías para poder desarrollar su actividad con garantías.

Uno de los factores que más preocupa al sector es la subida del gasóleo. Según Cruz, en los últimos seis meses su coste se ha incrementado entre un 20 y un 25 %, elevando el peso del combustible sobre los costes totales de las empresas desde aproximadamente un 30 % hasta situarse entre el 40 y el 45 %.
Esta situación no solo afecta a la rentabilidad, sino también a la tesorería de las compañías, que deben afrontar mayores desembolsos para mantener sus vehículos en circulación. Sin embargo, el gerente de Travesa considera que el problema va más allá del incremento de los precios.
«No solamente es el aumento de los costes, es la incertidumbre», señala Cruz, quien explica que esta falta de previsibilidad dificulta las negociaciones con los clientes, que necesitan conocer cuánto les costará el transporte. Las empresas, por su parte, se encuentran con dificultades para anticipar la evolución de sus gastos y planificar su actividad.
Por ello, el gerente reclama mayor estabilidad en el ámbito nacional. Aunque reconoce que el combustible depende de mercados internacionales, considera necesario contar con un entorno que aporte confianza y previsibilidad. Desde su experiencia de más de treinta años en el sector, sostiene que la estabilidad es fundamental para evitar sobresaltos en los costes y facilitar la planificación empresarial.

La falta de conductores, otro reto para el transporte
A la presión económica se suma la escasez de profesionales. «La contratación de los conductores es muy complicada», afirma Cruz, quien considera que la falta de mano de obra está limitando la capacidad de respuesta de las empresas ante la demanda de transporte.
Como solución, defiende mejorar la conciliación entre la vida laboral y familiar y estudiar fórmulas que permitan repartir determinados trayectos entre varios conductores. Travesa ya está trabajando en esta línea para reducir el tiempo que los profesionales pasan fuera de casa y favorecer su permanencia en la empresa.
También anima a los jóvenes a considerar la conducción profesional como una salida laboral con futuro, aunque reclama a las administraciones mejoras en las carreteras y en la seguridad y los servicios de las áreas de descanso.
Un futuro ligado al equilibrio de los costes
Pese a las dificultades, Cruz se muestra optimista sobre el futuro del transporte, aunque advierte de que el encarecimiento de la logística tiene un límite: la capacidad del consumidor para asumir nuevas subidas de precios.
Su mensaje a las administraciones es claro: hacen falta mejores infraestructuras y un entorno más estable para las empresas. A la sociedad le pide confianza en un sector esencial para el abastecimiento diario.
«Las empresas sí que van a tener su futuro porque son necesarias», asegura el gerente, que considera que la continuidad del transporte dependerá de mantener un equilibrio entre los costes, los precios que puede asumir el consumidor y unas condiciones laborales capaces de atraer a nuevos profesionales.









































































