El verano es sinónimo de sol, vacaciones y vida al aire libre, pero también de una mayor exposición a la radiación ultravioleta. A ello se suman el calor, el agua del mar o de las piscinas y, en muchos casos, cambios en las rutinas de cuidado facial. El resultado puede hacerse visible a la vuelta de las vacaciones: una piel más apagada, deshidratada, con manchas, pérdida de luminosidad o una mayor evidencia de pequeñas arrugas.
Septiembre se convierte así en un buen momento para revisar el estado de la piel y plantear un tratamiento personalizado de medicina estética.
Una de las principales recomendaciones para quienes quieren mejorar el aspecto de su rostro tras el verano es no dejarse llevar únicamente por una tendencia o por el tratamiento de moda. Cada piel tiene unas necesidades diferentes. No es lo mismo una persona preocupada principalmente por las arrugas de expresión que otra que busca mejorar la textura, la hidratación, la luminosidad o determinadas lesiones cutáneas
En Clínica Cervantes, el doctor Alejandro Amador Estrada ofrece diferentes tratamientos orientados a mejorar el aspecto del rostro, siempre desde una valoración individualizada.

Tratamientos adaptados a cada necesidad
Uno de los procedimientos más conocidos es la toxina botulínica, que el doctor Amador Estrada aplica principalmente en el tercio superior facial, donde permite abordar determinadas arrugas de expresión. El objetivo es suavizar su apariencia manteniendo la expresividad y naturalidad del rostro.
Cuando la preocupación se centra en la calidad de la piel, los polinucleótidos son otra de las opciones disponibles en la clínica dentro de los protocolos de rejuvenecimiento facial.
También el ácido hialurónico ocupa un lugar destacado dentro de la medicina estética. Dependiendo de las características y necesidades de cada paciente, puede emplearse para diferentes objetivos relacionados con la armonización y el rejuvenecimiento facial.
Otra alternativa es Dermapen, un tratamiento que puede combinarse con diferentes productos utilizados en protocolos actuales de rejuvenecimiento, entre ellos los exosomas, con el objetivo de trabajar sobre el aspecto y la textura de la piel.
Pequeñas lesiones cutáneas
La medicina estética también puede dar respuesta a determinadas preocupaciones relacionadas con pequeñas lesiones cutáneas. En Clínica Cervantes se emplea el arco de plasma para el abordaje de queratosis, pequeñas verrugas y acrocordones, siempre después de la correspondiente valoración profesional.
Naturalidad y personalización
Más allá de las diferentes técnicas disponibles, uno de los principios que está ganando protagonismo en la medicina estética es la búsqueda de resultados naturales y proporcionados.
No todas las pieles necesitan lo mismo. Por eso, antes de decidir un tratamiento resulta fundamental valorar factores como el estado de la piel, la presencia de arrugas, manchas, pérdida de firmeza o alteraciones de la textura.
El doctor Alejandro Amador Estrada apuesta en Clínica Cervantes por este enfoque personalizado, seleccionando el tratamiento o combinación de tratamientos que mejor se adapte a las características y objetivos de cada paciente.
Fotografía: pexels-fernando-capetillo
Y es que cuidar el rostro después del verano no significa necesariamente cambiarlo. La medicina estética puede convertirse en una herramienta para recuperar la calidad de la piel, mejorar determinados signos del envejecimiento y afrontar el otoño con un rostro más cuidado, luminoso y saludable.








































































