Recycled Garbage System 2 (RGS2), del Grupo Novavalor System, ha presentado su candidatura al Urban SustaInnovator, el acelerador global de la Singapore Management University dedicado a soluciones urbanas y de sostenibilidad. La compañía aspira a entrar en la segunda promoción del programa, que se desarrollará a lo largo de 2027.
Las cifras del programa dan la medida de lo que hay en juego. En su primera edición, el Urban SustaInnovator recibió 1.572 solicitudes procedentes de 91 países y seleccionó siete empresas. Una de cada doscientas veinticinco.
Detrás del programa hay un consorcio de entidades públicas y privadas de Singapur que incluye la agencia estatal de investigación A*STAR, la Autoridad de Construcción y Edificación, la Autoridad del Mercado Energético, la tecnológica ST Engineering y el grupo constructor japonés Kajima.
Trece años de investigación, sin un euro de fuera
RGS2 opera en Alcázar de San Juan una planta que transforma neumáticos fuera de uso en aceite de pirólisis, negro de carbono recuperado, gas y acero. Funciona las veinticuatro horas del día, con una capacidad de tratamiento de 6.000 toneladas anuales, y la tecnología ha sido diseñada, fabricada y patentada dentro del propio grupo.
El dato que la empresa ha puesto por delante en su candidatura no es la producción, sino la investigación: 1,48 millones de euros de I+D capitalizado en balance, el 21% de su activo total, acumulados en trece años de desarrollo y validación a escala industrial. Que una pyme industrial con planta y maquinaria mantenga una cuarta parte de su inmovilizado en investigación es inusual. Y toda esa inversión se ha financiado con recursos propios: la compañía nunca ha levantado una ronda de inversión ni ha dado entrada a capital externo.
Esa actividad investigadora está certificada bajo la norma ISO 56001:2024 de gestión de la innovación, emitida por EQA. Es una norma internacional publicada en 2024 y de la que todavía existen pocas empresas certificadas en España. La compañía cuenta además con las certificaciones ISCC EU e ISCC PLUS, ISO 9001 e ISO 14001, y registro REACH para sus productos recuperados, cuyo negro de carbono acredita un 61 % de carbono biogénico.
Una planta a la que se viene a probar
Hay un indicador que resume bien la posición técnica que ha alcanzado la instalación alcazareña: en los dos últimos meses, dos proveedores europeos de equipos industriales han iniciado allí campañas de ensayo de varios meses de duración, utilizando el reactor de RGS2 como entorno de validación para sus propios equipos.
Es decir, que la planta de Alcázar de San Juan funciona ya como el tipo de banco de pruebas al que el programa de Singapur se propone dar acceso a las empresas que selecciona.
El aceite de pirólisis que produce la planta es adquirido, además, por operadores internacionales del sector energético y de la comercialización de materias primas, que retiran producto de forma regular tras haber auditado las instalaciones.
Tomelloso y el salto a Asia
El grupo mantiene dos líneas de crecimiento en marcha. En el corto plazo, ya produce y ensaca negro de carbono peletizado en línea propia, que es el formato en el que la industria del caucho compra realmente este material, y tiene un segundo reactor de 20 toneladas con la ingeniería de detalle terminada y entrando en fabricación.
A medio plazo, el proyecto de mayor envergadura es la nueva planta de Tomelloso, diseñada para seis reactores y con una inversión estimada en torno a los 50 millones de euros.
La candidatura a Singapur responde a esa misma lógica. El grupo no plantea trasladar su planta, sino replicar el modelo mediante la venta de instalaciones llave en mano a operadores locales, con Singapur como puerta de entrada y Malasia, Indonesia y Tailandia como primeros mercados objetivo. Lo que busca en el programa son socios inversores para plantas en Asia, además de acceso a los reguladores y a los socios industriales de la región. Lo que se exporta, en definitiva, no es el residuo: es la tecnología.
Cómo llegó la oportunidad
RGS2 conoció la convocatoria a través de WIPO GREEN, la plataforma de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual dedicada a tecnologías verdes, en cuya base de datos la empresa tiene registrada su tecnología.
El proceso de evaluación se desarrollará entre septiembre y noviembre de 2026. Las empresas seleccionadas se incorporarán al programa en diciembre.









































































