


Frente a la Casa Parroquial de Santa María se encuentra ubicado el hogar de la familia Sánchez-Mateos, que se distingue por la colgadura azul que han colocado en uno de sus balcones, señalando que allí se encuentra el altar de la Virgen. Por proximidad, han vivido, desde siempre, la devoción, las fiestas y los cultos a la Virgen del Rosario. «Es algo que empieza como un juego, cuando eres pequeño y, poco a poco te vas implicando más y te das cuenta que lo llevas dentro» -comentaba para manchainformacion.com David, miembro de la Hermandad de la Virgen y parte de esta familia. Fue él, junto a sus dos hermanos, José Manuel y Javier, los que animaron a su madre, Esperanza Octavio, a que se ofreciera para montar el altar este año por La Candelaria. Un altar que puede ser visitado por los vecinos del pueblo, a partir de las seis de la tarde.
Esperanza nos contaba que es la segunda vez que se ofrece para esta tarea, que ya llevara a cabo hace 25 años. Pero, en esta ocasión, el apoyo de sus hijos -los tres devotos de la Virgen del Rosario y miembros de su hermandad- la ha animado a hacerlo mucho más especial. «La primera vez me dejaron una imagen de la Virgen, pero ahora hemos decidido encargar una réplica a unos imagineros». Se trata de los Hermanos Expósito, maestros andujanos, que han tardado un año en diseñar y reproducir la imagen de la Patrona y Alcaldesa Perpetua de Alcázar. «Encargamos la imagen después de Semana Santa del año pasado» -comenta José Manuel, otro de los hermanos. Además, han contado con la colaboración de un amigo sevillano para vestirla, Jóse María Montes, vestidor del Cristo del Amor y la Virgen de la Candelaria de Aracena. La réplica de la Virgen será bendecida por el párroco de Santa María La Mayor, Javier Quevedo, en las vísperas de La Candelaria.
Pero su altar no sólo es especial por esto, también porque han cuidado con mimo cada detalle, jugando con los simbolismos que tradicionalmente se asocian a la figura de la Virgen. Si empezamos por el altar, está montado como un Paso de Gloria, tratando de simbolizar la alegría de la fiesta de La Candelaria -la presentación de Jesús en el templo de Jerusalem y conocida también como la fiesta de la luz. El palio lo forman una antigua galería de madera, acabada en dorado, de la que cuelga un paño, exquisitamente pintado a mano, del siglo XIX -cedido por un particular. El paño que cubre el altar principal, sobre el que se ha colocado la Virgen, también es artesanal y del siglo XIX y se trata de una maya con aplicaciones en tela de algodón. Los bordones, los espejos, las ánforas y algunos otros objetos, también tienen dos siglos de antigüedad. «Muchas cofradías y hermandades no tienen cosas tan antiguas» -aseguraba la familia. El más antiguo, un pequeño espejo de orfebrería del siglo XVIII, situado en uno de los lados del altar -y en el que curiosamente, desde determinado ángulo, se refleja la Virgen- perteneciente a la fallecida Mercedes Ruiz y cedido para la ocasión por su hija. Otro de los espejos, el que se encuentra detrás del altar, también ha sido cedido por un amigo de la familia, Eulalio Carrizo.

Algunos de los objetos que acompañan el altar
Todos los objetos, los siete rosarios, las ánforas, los cofres, los espejos, las velas e incluso las flores, han sido elegidos por su simbolismo religioso y su relación con la Virgen del Rosario. Como ejemplo, los espejos -que tradicionalmente siempre han ido asociados a la figura femenina, en todas las culturas y religiones- simbolizan la conciencia y la sabiduría, el ejemplo a seguir. Las ánforas son el símbolo del agua, la purificación. El cofre es la caja que guarda tesoros, en este caso el tesoro espiritual, la revelación divina. Los cirios encendidos son la luz de La Candelaria y las flores -lilliums y clavellinas blancas- representan la belleza y la pureza de la Virgen. Además, las bandejas, candelabros y el resto de objetos dorados y plateados constituyen un símbolo de abundancia, siguiendo la tradición de ofrecer lo mejor que se tiene en la casa para celebrar la fiesta.
Estos son sólo algunos de los detalles que ha cuidado la familia Sánchez-Mateos al montar un altar que han tardado 15 días en tener terminado y que se desmontará después del domingo, 2 de febrero, cuando los Capitanes de la Hermandad recojan a la Virgen para llevarla en procesión y los tres hermanos salgan con sus ofrendas de tartas y tórtolas, tapadas con mantones, y sus estandartes para acompañar a la Patrona en el día de La Candelaria.









































































