‘El arca de la isla; una fábula de nuestro mundo’ es la última conferencia que ha organizado la Asociación Cultural ‘El Sosiego’, con un invitado de excepción, el escritor y articulista Miguel Aranguren.
Sin desvelar la trama de ‘El arca de la isla’ -última novela del autor- podría decirse que se trata del viaje de un personaje, Mario, desde una ciudad europea hasta un pequeño rincón en el océano Atlántico, que le planteará muchos interrogantes acerca de los límites de la ciencia. Un ‘Frankenstein’ moderno que ha llevado a Aranguren a adentrarse en un género, el de la ciencia ficción, hasta ahora desconocido para él. «Esta obra ha sido un experimento arriesgado, con el fin de no quedarme estancado como autor» -comentaba- «Una novela de aventura con la que trato de animar a la gente a utilizar ese modo de evasión tan bueno como es la lectura».
Evasión y debate, porque el autor busca que el lector «escriba su propia novela interior» y se preocupe por «el más allá de las cosas». Que se planteé hasta dónde podría llegar un científico, sin límites en su ética profesional, que aprovechando la gran variedad de medios que tiene hoy en día a su alcance jugara a ser Dios. «La ciencia tiene que ser un aliado del ser humano, sin olvidarse de su individualidad» -expresa el autor- «Sin embargo, a veces el poder científico se olvida del ser humano y cierra los ojos con sus experimentos, no pone límites». Y en estos límites de la ciencia se sitúa nuestra sociedad tecnológica, sobre la que el escritor cree que «no se ha hecho aún un debate a fondo» y que también «es nuestra obligación poner límites, especialmente con los menores». Aranguren cree que, a través de internet, se cometen abusos infantiles que «pasan invisibles a nuestra sociedad».
Miguel Aranguren comenzó muy joven a escribir y publicó su primera novela con tan sólo 19 años -un caso que resultaría difícil encontrar hoy en día- aunque, como cazatalentos literario, asegura que se los encuentra; «a pesar que la tecnología está adulterando lo más genuino de nuestra cultura, como es el lenguaje. Afortunadamente me encuentro con grandes excepciones; jóvenes con inquietudes, que son grandes lectores y que también utilizan perfectamente estas nuevas tecnologías».









































































