Coincidiendo con el comienzo de la temporada de invierno, se ha producido un deterioro aún más significativo en los servicios de urgencias, provocado por la escasez de camas en las plantas de hospitalización que dilata los tiempos de estancia de los enfermos en las unidades de urgencia, haciendo que muchos pacientes permanezcan ingresados allí más de las 48 horas establecidas como tiempo límite de estancia.
En muchos casos, la saturación de las camas de observación se une al colapso de los boxes de atención, por lo que los pacientes tienen que ser atendidos en los mismos pasillos, conviviendo enfermos de distintas patologías, afectando sin duda a la atención adecuada y al respeto a su intimidad.
Desde el Colegio de Enfermería apelamos a la sensibilidad de los gestores sanitarios para reconducir la difícil situación de manera que no se produzca una reducción significativa en la calidad de la atención sanitaria dispensada a los pacientes.
Al mismo tiempo, esperamos que se dé una pronta solución para que nuestros profesionales sanitarios puedan desempeñar su trabajo en las mejores condiciones laborales posibles, sin sufrir estrés añadido a la elevada presión asistencial con la que a menudo se ven obligados a trabajar.






































































