Estos datos hacen prever una campaña contra el fuego difícil y complicada.
Sin embargo, y a pesar de todos los indicios, las Administraciones siguen manteniendo sus políticas de recortes en las partidas destinadas a prevención y extinción de incendios, que se traducen directamente en destrucción de empleo y degradación de las condiciones de trabajo en los dispositivos antiincendios.
Los recortes presupuestarios y la falta de voluntad política han impedido que se hayan desarrollado labores de prevención de incendios en la mayoría de las comunidades autónomas. En algunas regiones las abundantes lluvias del invierno y la primavera están provocando un desmesurado crecimiento de la vegetación en los bosques y montes, que con la subida de las temperaturas de la época estiva representan un elevado riesgo de incendios y que estos sean de gravedad.
Otras zonas de nuestro país, sin embargo, están sufriendo una de las peores sequías de los últimos tiempos, convirtiendo la vegetación seca en caldo de cultivo de futuros incendios, bien por la acción de las tormentas o por negligencia humana. Pese a estar prohibidas, las quemas incontroladas se siguen repitiendo con normalidad por todo el territorio nacional y son el origen de muchos siniestros, al igual que el uso de maquinaria agrícola en zonas de monte sin ningún tipo de control.
Aún no hemos entrado de lleno en la campaña de este año y ya se ha cobrado una víctima, una piloto de un avión de carga en tierra que falleció mientras participaba en la extinción de un incendio en Serón (Almería) dentro del Infoca, el dispositivo antiincendios de la Junta de Andalucía. Todo ello en un contexto de conflictividad laboral, pues los trabajadores eventuales del mismo se están movilizando para pedir que se cubran la totalidad de plazas y que los efectivos de la bolsa de trabajo puedan optar a la categoría de fijo discontinuo. La misma motivación que los trabajadores del dispositivo forestal de Ourense, que además se están movilizando para rechazar la reestructuración prevista por la Xunta de Galicia, que contemplaría despidos y reducción del servicio.
En Madrid, aparte de las privatizaciones del servicio llevadas a cabo por la Administración regional, la supresión de brigadas (Navalcarner
o y a Buitrago de Lozoya) y el incremento de la precariedad, el número de trabajadores destinado a estas tareas va menguando año tras año al no convocarse plazas desde hace 11 años.
Estos son sólo unos ejemplos de la desidia con la que las Administraciones afrontan la campaña de incendios en particular y el sector forestal en general. Es sangrante la falta de reconocimiento de los profesionales que se dedican a estas labores por parte de los gobiernos de las comunidades autónomas. Un ejemplo de ello es la utilización de presos en régimen semiabierto para la limpieza de bosques que está llevando a cabo el Ayuntamiento de Barcelona sin tener en cuenta el paro galopante que campa a sus anchas en la Generalitat.
Estas circunstancias, entre otras, hacen que desde FITAG-UGT nos ratifiquemos en nuestro compromiso con el sector, que estamos desarollando en el campaña «En Defensa del Sector Forestal», con el objetivo de reivindicar su capacidad de generar empleo y riqueza en las economías rurales, y su capacidad de ofrecer soluciones para paliar la crisis económica y las carencias ambientales actuales.






































































