


El acto comenzó con unas palabras de Gonzalo Redondo que, al igual que posteriormente Rosa Melchor, destacó que las primarias no son para ganar a nadie del partido porque “a quien nos enfrentamos no es a ningún compañero, sino a la derecha de Alcázar, Ortega y Montealegre”, puesto que son ellos los que han sumido a Alcázar en esta época de desazón y hasta “no han dudado en hacer que la policía cargue contra los vecinos que no opinan igual que ellos, como ya ocurrió en febrero”.
Rosa Melchor empezó su intervención pidiendo lealtad, principalmente lealtad hacia el partido y hacia los socialistas, y que sea quien sea el candidato o candidata al que finalmente elija la agrupación, desde ese momento todos debemos trabajar unidos para que el próximo 24 de mayo Alcázar vuelva a ser socialista. Porque ha quedado claro que “en esta última legislatura vivimos peor, tenemos menos servicios y el pueblo está muy deteriorado, tanto en lo pequeño como en lo grande” y Alcázar ha perdido peso y prestigio como ciudad en la comarca, ya que “nadie nos respeta porque nadie nos defiende”.
Rosa Melchor, esbozó lo que van a ser las líneas generales de su programa y que va a ir completando con la militancia en charlas coloquio que se celebrarán los miércoles a las 7 de la tarde en la sede socialista, a las que invitó y animó a participar a todos los militantes.
La propia precandidata señaló las dos ideas principales de su ideario, y que son comunes a todos los puntos de su programa, transparencia y participación. Estos principios han de estar presentes en todos los puntos programáticos, porque nos permitirá “recuperar Alcázar para los alcazareños y alcazareñas regenerar la convivencia pacífica y democrática que ha roto el gobierno de Ortega y Montealegre”.
Melchor incidió especialmente en el comportamiento ético y consecuente con las ideas socialistas, “ los socialistas debemos mostrar coherencia con lo que postulamos, porque no podemos demandar un comportamiento que luego nosotros no cumplimos”, y exigió la observancia del código ético a todos los integrantes de su equipo, no ya en la vida pública, sino también en sus actividades privadas, puesto que “quien no sigue un comportamiento ético en las actividades privadas difícilmente lo seguirá en la pública”. En este sentido destacó que los socialistas “no sólo debemos ser honrados, que lo somos, sino que además debemos parecerlo, porque se nos exige un plus de honradez que no se exige al resto, porque quien falta a este comportamiento no sólo mancha su propia imagen, sino que sus acciones nos salpican a todos y especialmente al partido” perjudicando en definitiva los ideales y objetivos de sociedad que persigue el ideario socialista, y sobre todo “a las personas a las que se dirige nuestras políticas de igualdad y justicia social”.










































































