La acción de la obra tiene lugar el 28 y 29 de junio de 1975, en un residencia militar en la que un coronel del Ejército español, que compartió ideales con Ridruejo en la División Azul, se entera de que su admirado conmilitón de entonces acaba de morir. Él hubiera querido, como Ridruejo, abandonar la singladura franquista. No ha sido capaz. Y Ridruejo ha muerto antes que Franco, sin llegar a la «tierra prometida» de la democracia. Sin embargo, su estela es una llamada a la conciencia de todos lo que comulgaron, de una u otra forma, con el general sublevado.
La obra discurre por dos vías: la del ritual y la del teatro documento. La tragedia del coronel, que tendrá su contrapunto en la presencia accidental de un joven capitán de la Unión Militar Demócrata, la UMD, mira a través de su pasión, de su sacrificio, a lo más profundo del teatro. Y las palabras auténticas de Ridruejo son el documento innegable de su equivocación y de su arrepentimiento, en aras de una transición a la democracia que él no llegó a presenciar, pero sí vivieron compañeros de oposición como García López, Paco Fernández Ordóñez, Ignacio Sotelo, Fermín Solana, Buero Vallejo, Juan Benet, José Ortega Spottorno, Paulino Garagorri o Juan José Linz.










































































