

La Delegación de Misiones de nuestra Iglesia prepara cada año este encuentro en el que se pretende animar, cada vez a más niños, a participar de la misión. Y es que tener poca edad no impide que, desde su colegio, desde su catequesis, desde su parroquia y sus casas, con sus amigos y jugando, los niños puedan ser misioneros. De este modo, una cultura vocacional en torno a la misión se extiende desde los primeros años de formación. Además, los niños pueden aprender cómo viven otros niños de sus mismas edades en otros países.
El encuentro comenzaba a las 10 de la mañana con la llegada de los niños a Daimiel. Portando pancartas y cantando, todos se reunieron en el centro de la localidad, que acogió a los participantes con la ayuda de voluntarios y disponiéndolo todo para la seguridad y la comodidad de la celebración. Juegos y talleres, como es habitual en estos encuentros se extendieron, tras la oración, hasta la hora de la comida.
La Eucaristía, presidida por Antonio Algora, nuestro obispo, se celebró a las 16,00 h. con la participación de niños y mayores en el pabellón ferial de Daimiel. Los cantos y la alegría predominaron en una celebración en la que el obispo explicó qué es ser misionero desde la figura del pastor, hablando de Cristo y su pastoreo sobre todos los cristianos.
Una vez concluida la celebración, los niños fueron desplazándose de nuevo a cada uno de los 41 pueblos que llegaron a Daimiel. Una gran cantera de cristianos para el futuro que trabaja en la misión desde la infancia.








































































