


En un acto que duró poco más de una hora, Javier Couso hizo un recorrido por la historia de la Unión Europea y su evolución hasta nuestros días. Desde que en las elecciones europeas de 2014, tras la dimisión de Willy Meyer, entrara a formar parte de la izquierda plural en el Parlamento europeo, ha podido vivir de cerca lo que ‘se cuece’ en Europa. El panorama no es alentador. Señaló asuntos como el Tratado de Libre Comercio entre Europa y EE.UU. (TTIP) que pretende firmarse para el próximo año 2015 y del que dijo “se está llevando con ocultismo”. Un Tratado que, de salir adelante, aseguró “será una nueva vuelta de tuerca más que afectará a los ciudadanos y a sus derechos. El TTIP no consiste en globalizar el poder y democratizarlo, se trata de darle el poder a los poderosos, a los poderes económicos”.
Couso explicó que la crisis que están sufriendo los países europeos, especialmente de la Europa del Sur, es consecuencia del afianzamiento de las economías de los países del Norte y el centro de Europa, como Alemania, que limitaron los sectores productivos de los países del sur al entrar en la CEE. “A España le dejaron la construcción y el turismo y perjudicaron otros sectores, como la industria o la agricultura. Cuando la burbuja inmobiliaria explotó, llegó la crisis, generándose un retroceso en la economía y una vuelta a los años 40”. Couso considera que esta forma de proceder, en cuanto al reparto de la riqueza de la UE y a la “promesa” de mayor democracia, “es una gran estafa piramidal”. Habló sobre el endeudamiento de la banca privada “para apoyar el ladrillo”, que, después de desmontar la banca pública, “todos los ciudadanos hemos tenido que salvar”.
“La Europa del Centro está haciendo una economía a su medida, en detrimento de los países del sureste, cada vez más desindustrializados, más endeudados y más empobrecidos. España es ahora un país en vías de subdesarrollo, porque ha cedido su soberanía al centro de Europa”. Una cesión que dijo quedó patente con la modificación del Artículo 135 de la Constitución en el que situó el pago de la deuda “por encima de derechos fundamentales como la Educación o la Sanidad, suspendiendo las garantías”.
También habló Javier Couso del aspecto que mejor conoce, el de las relaciones exteriores. En este sentido habló de la OTAN y de la desaparición del “principio de no injerencia” recogido en la carta fundacional de las Naciones Unidas con el que nació. “Ahora las guerras son humanitarias y se puede intervenir en otros países fuera de la Unión Europea”. Explicó que la mayor parte de los conflictos internacionales se dan “por el control energético, de las migraciones y del agua”, ejes prioritarios en la actualidad. También señaló que EE.UU., con el apoyo de la UE, “vuelve a mirar hacia Rusia” y que se habla de posible conflicto bélico en Moldavia.
A pesar de este panorama, aseguró que era “optimista” y apuntó que una “alianza” de los países del Sur de Europa para cambiar el modelo de la UE, haciendo frente a las grandes economías, “podría acabar con la crisis, recuperando lo que es de la ciudadanía. Nuestro norte es el sur”. Para ello dijo que “tenemos que imaginar el mundo que queremos y trabajar todos juntos, con ilusión, para cambiarlo”.
En el encuentro trasladaron a Couso diferentes preguntas sobre el agua como derecho humano, sobre la educación y la política de subvenciones europeas, entre otras cosas. Asociaciones como Animalcázar o la Plataforma de la Dependencia y de Salud Mental entregaron sus propuestas y reivindicaciones para ser trasladadas al Parlamento Europeo.
BIBLIOTECA JOSÉ COUSO
También se inauguró el domingo la biblioteca popular de IU, que llevará, a partir de ahora, el nombre de José Couso, hermano de Javier y periodista asesinado en Irak por las tropas estadounidenses. El encargado de descubrir la placa fue David Couso, actual portavoz de la Fundación José Couso que lucha contra la impunidad de los crímenes de guerra.










































































