Los Premios INDEPF celebrarán en 2020, a finales de octubre, su XII edición. El objetivo de los premios es distinguir la excelencia, profesionalidad y compromiso por la atención, innovación, investigación y divulgación en favor de los pacientes con patologías poco frecuentes. El Comité de los premios lo ha tenido, en esta ocasión, mucho más complicado.
La situación de pandemia ha sacado lo mejor de estos profesionales y ha puesto en valor su dedicación y humanidad. “Elegir a los premiados ha sido este año una labor doblemente difícil. Todos los trabajadores de la Sanidad han dado un paso al frente con la pandemia, no siempre en las mejores condiciones, ni con las herramientas necesarias”, destaca Domingo del Cacho, Gerente del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Madrid) y miembro del Comité de selección de los Premios INDEPF. El reconocimiento a personas, instituciones y colectivos que, a lo largo del año, han destacado por su trayectoria, acciones o estrategias extraordinarias en beneficio del desarrollo social de las personas con enfermedades poco frecuentes, desde todos los ámbitos -especialmente en la gestión y atención sanitaria- es la finalidad de los Premios INDEPF. Un reconocimiento que han recibido ya numerosos profesionales de la gestión sanitaria, como el Gerente del Hospital Universitario Severo Ochoa de Leganés (Madrid), Domingo del Cacho, que recogió el premio solidario a la institución que dirige en 2017 y al mérito sanitario, a título personal, en el año 2015.
“Los gestores sanitarios no estamos acostumbrados a recibir premios, más bien críticas. Por eso, cualquier reconocimiento es bien recibido. Pero si, además, te lo concede una asociación de pacientes como INDEPF, cobra más valor que cualquier otro, porque los pacientes están en el centro y son el objetivo fundamental de la gestión sanitaria. Es el premio más importante en la carrera de un gestor sanitario, porque refuerza nuestro trabajo y compromiso. Más si cabe cuando se trata de un colectivo necesitado de apoyo como los pacientes con enfermedades poco frecuentes, que tienen unas especiales circunstancias de fragilidad. Sus patologías son de escasa prevalencia, con poca investigación y tratamientos escasos. Además de no despertar el interés de Gobiernos o Farmacéuticas, porque son pocos y muy dispersos. Un gestor sanitario debe valorar a los pacientes más frágiles y darles la atención que merecen. Los niños, los ancianos, los pacientes con enfermedades mentales y con patologías poco frecuentes, son los colectivos más sensibles de nuestra sociedad”.
Como miembro del Comité de los Premios INDEPF, Domingo del Cacho destaca la dificultad añadida que han tenido en 2020 para seleccionar los premiados. “Siempre es difícil llegar a un consenso para entregar estos reconocimientos, porque son muchos los y las profesionales que merecen ser premiados cada año, por su destacable trayectoria o acciones innovadoras, su relación con las enfermedades poco frecuentes o su valor de servicio. Pero en 2020 se nos ha complicado mucho más, porque con la pandemia todos los profesionales sanitarios han dado un paso al frente, no siempre con las herramientas necesarias y en las mejores condiciones, sin apenas medidas de protección.
Los premios 2020 van a ser muy especiales, porque hemos tomado la decisión de reconocer, no tanto a título individual, sino a todos esos colectivos que han estado y están dando la cara, trabajando unidos”. El Instituto de Investigación y Desarrollo Social de Enfermedades Poco Frecuentes (INDEPF) no podía dejar pasar la celebración de la XII edición de sus premios, que tendrá lugar a finales de octubre con una gala solidaria muy especial, con aforo limitado y extremando las medidas de seguridad impuestas por la Covid-19.
Un trato cercano que parece estar en contraposición con la digitalización del Sistema Sanitario. “Aparentemente, humanización y digitalización, que son los nuevos retos de la Sanidad, parecen contrarios; pero es obligado que vayan de la mano”, comenta Domingo del Cacho. “Durante el confinamiento los pacientes no podían ir al hospital, ni a los servicios de salud, y la digitalización ha jugado un papel fundamental, por medio de entrevistas telemáticas; igual que ha sucedido en muchos otros ámbitos de la sociedad. Es cierto que se pierde calidez humana por este medio, por la falta de contacto, pero la consulta telemática ha venido para quedarse, sin perder la presencial cuando sea necesario, porque es en esta donde se crea el vínculo médico-paciente y se genera confianza. Sus ventajas es que es más fácil la conectividad y la relación profesional, supone un ahorro en desplazamientos al hospital y es más cómoda para el paciente que puede consultar a su médico desde casa. Si el médico puede hacer un seguimiento, a través de aplicaciones, de las variables del paciente, como la temperatura, la tensión, el peso, las pulsaciones o la saturación, puede hacerle un seguimiento resolutivo en un alto porcentaje de casos. Es útil, especialmente, en el seguimiento de pacientes crónicos, que sólo tendrían que desplazarse a consulta cuando fuera realmente necesario. Y si tuvieran que ser ingresados en el hospital, lo harían de forma rápida, sin tener que pasar por urgencias, porque estaría indicado por su médico. Lo que ocurre es que esta transición es complicada, porque supone un cambio en la cultura de la organización sanitaria”.
Un cambio que requiere un nuevo aprendizaje y una rápida adaptación de los métodos de trabajo y las herramientas. La innovación es también uno de los aspectos reconocidos por los Premios INDEPF, que anualmente valoran la excelencia de profesionales e instituciones de la Sanidad pública y privada, la mejor ayuda que puede recibir el colectivo de pacientes con patologías poco frecuentes. Una excelencia que sólo se consigue con el compromiso y la responsabilidad de los profesionales de la gestión, atención, clínicos, investigadores, farmacéuticos y de los diversos oficios sanitarios.
Excelencia que, en el caso de los directores y gerentes sanitarios sólo puede conseguirse “con la formación continua y la profesionalización”. Domingo del Cacho es presidente de la agrupación territorial de SEDISA en Madrid, la Sociedad Española de Directivos de la Salud. Una organización que apuesta porque la gestión sanitaria se convierta en una carrera de formación universitaria, ya que constituye un campo de conocimiento específico. “Es uno de los retos que tenemos por delante, que la gestión sanitaria recaiga en manos de personas preparadas para eso, no en el que pasaba por allí o el amigo del político de turno. Esto en otras instituciones o empresas es impensable. Esto no va en contra de que sea un puesto de confianza política, pero sí garantizaría que la elección se hiciera entre candidatos formados y preparados para asumir esa responsabilidad. Lo que al final sería también beneficioso para los pacientes”.








































































