El CDU Criptanense afronta la temporada 2026-27 con importantes cambios y con la intención de sentar las bases de un proyecto que permita al club recuperar terreno. Después del descenso, el conjunto de Campo de Criptana volverá a competir en Segunda Autonómica y lo hará con Carlos Navarro como nuevo entrenador.
Para Navarro supone también su regreso a los banquillos después de unos años alejado de ellos por motivos laborales. Una vuelta que llega de la mano de un club al que considera uno de los históricos del fútbol regional y en un momento en el que la entidad busca iniciar una nueva etapa.
“Es una oportunidad y un reto que afronto con mucha responsabilidad. Por circunstancias laborales he estado unos años fuera de los banquillos y, cuando se presenta la opción de formar parte de la reconstrucción de este histórico de la región, con gente joven y de la casa, no puedes decir que no”, explica.
El nuevo técnico tiene claras las señas de identidad que pretende trasladar a su plantilla. Valentía y ambición son dos de las palabras que utiliza para definir el camino que quiere seguir, siempre acompañadas del compromiso y del sentimiento de pertenencia.
“Tenemos una plantilla muy joven y, si somos capaces de jugar con estos valores, disfrutaremos con el trato de balón y llevando la iniciativa”, apunta Navarro. Una propuesta con la que pretende aprovechar las características de un grupo prácticamente nuevo y que todavía se encuentra en pleno proceso de construcción.
Precisamente, la confección de la plantilla ha condicionado buena parte de una pretemporada que el propio entrenador define como “rara”. Aunque el compromiso entre ambas partes quedó cerrado a principios de julio y el Criptanense comenzó a trabajar antes que buena parte de sus futuros rivales, el punto de partida obligaba a acelerar muchos procesos.
“Partíamos de cero, con solo cuatro renovaciones, y había mucho trabajo que hacer para ver jugadores y tratar de paliar el haber empezado tan tarde con la confección”, señala.
A ello se han unido circunstancias propias de estas fechas en la localidad. Después de alrededor de un mes y medio de preparación, Navarro todavía no ha podido trabajar en ningún momento con toda su plantilla, principalmente por la campaña de vendimia y diferentes compromisos de sus futbolistas.
Una situación que previsiblemente se prolongará durante las próximas semanas. “Nos queda aún un mes para trabajar e ir viendo con cuentagotas los conceptos básicos para empezar la temporada. Seguiremos prácticamente sin contar con todos hasta la primera semana de octubre, por lo que iremos creciendo incluso durante las primeras jornadas de Liga”, reconoce.
Los amistosos tampoco han ofrecido un escenario sencillo. El CDU Criptanense se está midiendo principalmente a conjuntos de categorías superiores y lo está haciendo con efectivos limitados, recurriendo también a juveniles y a otros jugadores que finalmente no formarán parte de la plantilla.
Pese a ello, el balance del entrenador es positivo. “Dejando al margen el partido de Manzanares, que es otro nivel, el equipo ha dado la cara y ha sido competitivo en todo momento”, destaca.
Navarro tampoco espera facilidades cuando comience la competición. Considera la Segunda Autonómica una categoría exigente y con particularidades a las que el Criptanense tendrá que volver a acostumbrarse después del descenso.
“Tienes que adaptarte a situaciones como tener un único árbitro, algún que otro campo de tierra y equipos con proyectos de varios años intentando subir», explica. El entrenador ya ha podido observar a algunos de los futuros rivales y reconoce haberse sorprendido por «el nivel de muchos chicos”.
Más allá de los resultados inmediatos, el nuevo proyecto tiene también un importante reto estructural. El objetivo es acabar con la inestabilidad de las últimas temporadas y conseguir que exista una base sobre la que construir a medio plazo.
“Necesitamos asentar unas bases y saber corresponder a los chicos que han apostado por quedarse con nosotros aun teniendo ofertas de categorías superiores. Este club debe volver a su sitio y para ello debe haber un grupo orgulloso de sentir estos colores y una comunión entre directiva, plantilla y afición de las que suman puntos”, afirma.
En ese sentido, Navarro tiene claro uno de los problemas que no debe repetirse: “No puedes tener una desbandada todos los años como ha pasado en las últimas temporadas”.
Y si a nivel estructural el objetivo pasa por recuperar estabilidad, en lo deportivo el técnico tampoco esconde las aspiraciones del CDU Criptanense. El descenso no ha cambiado la ambición de un club que pretende que su estancia en Segunda Autonómica sea lo más corta posible.
“Tenemos claro que queremos estar de paso en esta categoría”, asegura Carlos Navarro. Eso sí, el entrenador prefiere fijar una meta concreta antes que hablar directamente de obligación desde las primeras jornadas: llegar al momento decisivo dependiendo de sí mismos.
“Para nosotros el objetivo es poder estar en situación y con opciones de ascenso en las últimas seis o siete jornadas. Estoy seguro de que, si llegamos así, nuestras opciones de ascenso serán muy altas”, concluye.







































































