Hay noches que anuncian que la Feria está cerca mucho antes de que comiencen a encenderse las luces del recinto ferial. La de este viernes fue una de ellas. La Plaza de España volvió a convertirse en el gran salón de actos al aire libre de Daimiel para reunir a vecinos, colectivos, asociaciones y autoridades en una velada en la que la ciudad miró al pasado, reconoció a quienes trabajan por los demás y empezó a saborear los días de fiesta que están por llegar.
La plaza presentó una gran entrada para un acto al que asistieron representantes de numerosos ámbitos de la sociedad daimieleña, autoridades civiles y militares y la totalidad de la Corporación Municipal. Entre los invitados se encontraban los diputados nacionales Carmen Fúnez y Enrique Belda, además de mandos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y representantes de hermandades, asociaciones, entidades y colectivos locales.
La primera imagen de la noche tuvo como protagonistas a quienes representarán a Daimiel durante la Feria y Fiestas 2026. La concejal de Festejos, Alicia Loro, acompañó al alcalde, Leopoldo Sierra, durante la proclamación de las nuevas reinas y damas. María Pedrero Susmozas fue coronada Reina Infantil, junto a Keniah Aguirre Bodas, Inés Plaza Núñez de Arenas, Nayat Laghfiri Gallego y Marta Expósito González de la Aleja. En la categoría juvenil, la corona recayó en Paula Córdoba Núñez de Arenas, acompañada por Alba Carranza Lampón, Ingrid Moya Valera y Nerea Núñez de Arenas Díaz del Campo.
Una noche “de la memoria y del corazón”
En su intervención, el alcalde definió el encuentro como una de esas noches que terminan formando parte “de la memoria y del corazón de un pueblo”. Sierra situó a la Virgen de las Cruces como eje de unas fiestas que representan también reencuentro, identidad y regreso a casa, dedicando una bienvenida especial a los daimieleños que vuelven estos días para reunirse con familiares y amigos.
El primer edil agradeció el trabajo de Alicia Loro y la Delegación de Festejos, así como el de empleados municipales, asociaciones, empresas y cuerpos de seguridad para sacar adelante una programación que supera el centenar de propuestas.
También se refirió a la futura remodelación de la Plaza de España, cuyo inicio se ha retrasado respecto a las previsiones, aunque aseguró que el compromiso con el proyecto “permanece intacto”.
El discurso adquirió después un tono más personal al tratarse del último inicio de Feria de la actual legislatura. Sierra agradeció el trabajo de quienes le han acompañado durante sus años de responsabilidad municipal y tuvo palabras especialmente emotivas para su familia. “Ser alcalde de Daimiel ha sido y sigue siendo uno de los mayores privilegios de mi vida”, señaló, antes de invitar a vivir las próximas fiestas desde la alegría, el respeto y la convivencia.
ADARF, una medalla para quienes ayudan a volver a empezar
Tras las palabras del alcalde llegó uno de los momentos más solemnes de la noche. ADARF, Asociación Daimieleña de Adictos en Rehabilitación y Familiares, recibió la Medalla de Honor Ciudad de Daimiel por una trayectoria cercana a las tres décadas dedicada a acompañar procesos de recuperación y a reconstruir vidas y familias afectadas por las adicciones.
Leopoldo Sierra y Alicia Loro entregaron la distinción a Emilio Belmar Sánchez-Camacho y María Teresa Fernández Aparicio Sánchez-Valdepeñas, acompañados en el escenario por miembros de la junta directiva.
Sierra destacó la capacidad de la asociación para tender la mano sin juzgar y defender las segundas oportunidades. “Gracias por no rendiros ante los casos difíciles. Gracias por creer en las segundas oportunidades”, afirmó.
Emilio Belmar recordó que más de un millar de usuarios han pasado ya por ADARF y recibió la medalla como un reconocimiento compartido por todos los que han formado parte de la entidad. “Este reconocimiento pertenece a todos aquellos que han sido y somos parte de esta asociación”, señaló, con una mención especial al socio fundador y primer presidente, Emilio Gallego López Ballesteros.
Belmar destacó también el papel fundamental de las familias, una idea en la que profundizó María Teresa Fernández Aparicio, quien recordó que suelen ser las primeras en detectar que existe un problema y resultan esenciales para iniciar el camino hacia la recuperación.
Juan Vidal excava en el Daimiel que no se ve
Después llegó el pregón. Y Juan Vidal Gago eligió hacerlo no desde los monumentos, sino desde aquello que forma parte de la memoria y de la identidad colectiva.
Profesor, investigador de la historia local y antiguo concejal de Cultura, Vidal comenzó brindando por la ciudad y recuperando la frase con la que había asumido el encargo: “Haremos lo que sepamos”.
Su intervención fue, sobre todo, una declaración de pertenencia. Llegó a Daimiel en 1973 con 25 años y, más de medio siglo después, recordó cómo él y su familia terminaron convirtiéndose en daimieleños por voluntad propia.
El hilo conductor del pregón apareció al distinguir entre el Daimiel visible y ese otro que permanece en los sentimientos de sus vecinos. La Motilla del Azuer, Las Tablas, los edificios históricos o la Banda Municipal constituyen, dijo, el “esqueleto” de la ciudad, pero su mirada quiso profundizar en algo más íntimo.
“Deseo apelar al Daimiel de los sentimientos más que al de los sentidos”, explicó.
Desde ahí recorrió algunos de los grandes episodios y valores que han construido la localidad: la evolución de la educación, el pasado agrícola, el esfuerzo colectivo para levantar instituciones y espacios públicos, la Banda Municipal en su 150 aniversario, las hermandades, el Instituto Laboral, la Plaza de Toros o acontecimientos que permanecen grabados en la memoria local.
Uno de los momentos más emotivos llegó al recordar dos episodios vividos en la misma Plaza de España en 1987: la coronación de la Virgen de las Cruces y, apenas dos meses después, el duelo colectivo por los diez daimieleños fallecidos cuando se dirigían a trabajar.
Vidal llevó también su relato hasta el presente para celebrar los éxitos de Laura Cabanes, cuyos triunfos deportivos, señaló, también se viven como propios en Daimiel.
124 asociaciones y un patrimonio hecho de personas
El sentido de su pregón quedó especialmente resumido al detenerse en las 124 asociaciones existentes en Daimiel. Para Vidal, ese entramado cultural, deportivo, sanitario, educativo, religioso y asistencial constituye uno de los grandes patrimonios de la localidad.
La Medalla de Honor concedida esa misma noche a ADARF reforzó su reflexión sobre una ciudad capaz de organizarse para acompañar y ayudar a quienes lo necesitan.
El pregonero reivindicó también un Daimiel históricamente abierto y acogedor. “Nunca fue Daimiel un lugar excluyente”, manifestó, apelando a conservar la empatía, la solidaridad y la capacidad de avanzar juntos.
Entre recuerdos y versos dedicados a Castilla y a la localidad, terminó confesando lo que más de cinco décadas de vida en el municipio habían conseguido: “Me has ganado, Daimiel”.
Finalizado el pregón, Leopoldo Sierra y Alicia Loro entregaron a Juan Vidal los tradicionales obsequios conmemorativos como recuerdo de una noche en la que el maestro volvió a ejercer como tal, esta vez hablando de la memoria y el alma de su ciudad adoptiva.
La Banda Municipal convierte la Plaza en un gran auditorio
El cierre quedó reservado para la Banda Municipal de Música de Daimiel, dirigida por Pedro Sánchez-Valdepeñas y en plena celebración de sus 150 años.
El repertorio recorrió canciones muy reconocibles con homenajes al pop español, un tributo a Adele y otro dedicado a The Rolling Stones, demostrando nuevamente la versatilidad de la formación.
La última pieza estaba reservada para casa. Con los primeros compases de ‘Somos de Daimiel’, de Carlos Redondo, todo el público se puso en pie para escuchar un himno que volvió a cerrar la noche entre numerosos aplausos.






































































