El escultor criptanense Francisco Javier Muñoz Boluda presentó el pasado 25 de julio su nueva creación artística en la Catedral del Buen Pastor de San Sebastián, una escultura dedicada a la Beata María Pilar Izquierdo, fundadora de la Obra Misionera de Jesús y María, en un acto cargado de simbolismo para la capital guipuzcoana, ciudad en la que falleció el 27 de agosto de 1945.
La nueva imagen, realizada en madera de tilo policromada y concebida desde un marcado estilo naturalista, rinde homenaje a una de las figuras religiosas más relevantes del siglo XX en España. María Pilar Izquierdo fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 4 de noviembre de 2001 por su labor al servicio de los más necesitados.
La obra pone el foco en dos elementos fundamentales de la vida de la beata: la fortaleza de su fe y su dedicación a la infancia más vulnerable. La composición representa a María Pilar acogiendo bajo su capa a un niño, símbolo de protección, esperanza y confianza. El pequeño aparece sereno y alegre, reflejando el espíritu de acogida que caracterizó la labor de la Obra Misionera de Jesús y María, centrada en alimentar, educar, cuidar y ofrecer un hogar a menores y familias en situación de vulnerabilidad.
Otro de los detalles destacados de la escultura es el libro que sostiene la beata en su mano derecha, con la inscripción «Amar, sufrir», una expresión que resume el sentido de su vida y su entrega. Este mensaje hace referencia tanto a la caridad como a la aceptación del sufrimiento desde la fe, una experiencia que marcó profundamente a María Pilar Izquierdo, quien padeció parálisis y ceguera durante parte de su vida.

Un nuevo reconocimiento para el artista criptanense
Con esta nueva creación, Francisco Javier Muñoz Boluda continúa ampliando una trayectoria artística vinculada especialmente a la escultura religiosa. La presentación de la obra en la Catedral del Buen Pastor supone un nuevo reconocimiento al trabajo del escultor manchego, cuyas creaciones destacan por el cuidado en el modelado, el realismo de las figuras y la expresividad de sus composiciones.
La elección de San Sebastián como escenario para la presentación de esta imagen posee además un profundo significado histórico y espiritual, al tratarse de la ciudad donde la Beata María Pilar Izquierdo pasó sus últimos días y falleció en 1945, convirtiendo este homenaje en un tributo especialmente emotivo para la comunidad de la Obra Misionera de Jesús y María y para los fieles que mantienen viva su memoria.







































































