La Pradera de San Isidro volvió a convertirse en el epicentro de la celebración del patrón de los agricultores en Miguel Esteban, en una jornada marcada por la tradición, la convivencia y la alta participación vecinal, pese a que el tiempo no acompañó durante algunos momentos de la festividad.
Las actividades arrancaban en la noche del 14 de mayo con el tradicional pregón en honor a San Isidro, donde mayordomos y abanderados lucieron sus mejores galas para dar inicio a unas fiestas que este año se preveían especialmente participativas al coincidir en fin de semana.
El pregón corrió a cargo de Santiago Rodrigo, quien recordó el significado y la responsabilidad de anunciar oficialmente el comienzo de estas celebraciones tan arraigadas en la localidad. Durante el acto también se nombró Isidril del Año 2026 a Ángel Ortega, gerente de la Denominación de Origen La Mancha, quien destacó la importancia de seguir defendiendo y poniendo en valor lo propio incluso en tiempos complicados.
Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó con la despedida de Miguel Ángel Egido como presidente de la Junta Promotora, tras trece años de dedicación y trabajo al frente de la organización de la festividad. El acto concluyó con el tradicional chupinazo y la pólvora en honor a San Isidro, dando así la bienvenida oficial a las fiestas.
Ya en la mañana del 15 de mayo, la jornada comenzaba con la diana floreada a cargo de la Banda Regulares por las calles de Miguel Esteban, seguida del pasacalles y la posterior procesión de San Isidro y Santa María de la Cabeza hasta la pradera.
Uno de los grandes protagonistas del día fue el concurso de calderetas, que volvió a registrar una excelente acogida con 42 cuadrillas participantes y más de 800 personas inscritas.
A lo largo de la jornada también se celebraron diferentes actividades tradicionales como el concurso del Maestro del Vino en la Casa Labriega, juegos populares, tirada de soga y carreras de sacos, además de la actuación musical del grupo Alma de Rumba, que amenizó la tarde en la pradera.
La entrega de premios puso el broche a los diferentes concursos y juegos celebrados durante el día, antes de dar paso a la popular subasta del santo y la bandera, una de las tradiciones más esperadas y participativas de la festividad, que volvió a demostrar el fuerte arraigo de San Isidro entre los migueletes y migueletas.









































































