La Villa de don Fadrique celebra el día grande de San Isidro con verbena, procesión, bendición de campos y romería popular.
Las calles de La Villa de don Fadrique vuelven a llenarse estos días de tradición, música y ambiente festivo con motivo de las celebraciones en honor a San Isidro Labrador, patrón de los agricultores, cuya jornada central tendrá lugar este viernes 15 de mayo.
El municipio fadriqueño vive así una de sus festividades más arraigadas, marcada por el homenaje al mundo agrícola y por una elevada participación vecinal que cada año convierte estas fechas en un punto de encuentro para varias generaciones.
La programación festiva arrancó el pasado 3 de mayo con el tradicional Concurso de Particiones y Habilidad con Tractor, una cita que volvió a poner en valor la destreza y el vínculo de la localidad con el campo. Los actos continuaron este miércoles con una misa en memoria de los agricultores fallecidos del municipio y tendrán este jueves por la noche uno de sus momentos más esperados con la Verbena de San Isidro.
La Plaza de España se transformará desde las 23:30 horas en el epicentro de la fiesta con una verbena popular amenizada por la Orquesta Jelmi. La música, el baile y el tradicional chocolate con churros volverán a reunir a vecinos y visitantes en una noche que cada año destaca por su ambiente cercano y familiar.
El viernes llegará el día grande del patrón. A las 12:00 horas se celebrará la solemne función religiosa en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción y, posteriormente, tendrá lugar la tradicional procesión en honor a San Isidro Labrador hasta las afueras del municipio, donde se procederá a la bendición de los campos, uno de los actos más simbólicos y emotivos de la festividad.
La celebración concluirá en La Glorieta con una multitudinaria romería popular abierta a todo el público. Allí se entregarán los premios de los concursos agrícolas y la Hermandad de San Isidro Labrador ofrecerá un asado de carne preparado para la ocasión.
Más allá del componente festivo, las celebraciones mantienen vivo el orgullo agrícola de La Villa de don Fadrique y refuerzan unas tradiciones que siguen pasando de generación en generación en una localidad profundamente ligada al campo







































































