La programación arrancó el viernes con el XXV Concurso Simpático Canino ‘Perro de San Roque’, que reunió a 22 perros de diferentes razas, tamaños y edades. El principal reconocimiento recayó en Aery, una pequinesa de 13 años y medio presentada por José Díaz del Campo. La primera noche continuó con la XXV Muestra de Bailes Regionales de la Asociación Folclórica ‘Virgen de las Cruces’, la actuación del Grupo de Baile ‘Amanecer’ y una sesión de DJ Raúl.
El sábado, de la espuma a una comida para 400 personas
El sábado cambió de protagonistas y reservó buena parte de la mañana para los niños. La jornada comenzó con una chocolatada y continuó entre juegos, talleres y una fiesta de la espuma que convirtió el barrio en uno de los puntos más refrescantes de la mañana. La respuesta del público volvió a acompañar a la organización pese a tratarse de un fin de semana festivo.
“La gente ha respondido como esperábamos. Ya sabíamos que iban a responder”, ha valorado López-Menchero tras finalizar las fiestas.Después llegó la tradicional comida solidaria. Para la ocasión se prepararon migas para alrededor de 400 personas, además de tres grandes sartenes de patatas con pimientos. La recaudación correspondiente a los dos euros de cada plato se destinó a la asociación de esclerosis múltiple de Daimiel.
La tarde recuperó otra de las citas históricas del programa con el XXV Concurso de Dibujo y Pintura ‘Luisa Acosta’, que este año también alcanzaba sus bodas de plata. Niños y participantes volvieron a dar forma, lápices y colores a una actividad que se ha consolidado como parte de la identidad de estas fiestas.El certamen dejó también su cuadro de premiados por edades. En la categoría de hasta 5 años, el primer premio fue para Jimena Suárez, el segundo para Cairo Valdenebro y el tercero para Luca García-Galiana.
En la categoría de 6 a 9 años, el primer premio recayó en Alejandro Jiménez-Galanes, seguido de Carlota León, segunda clasificada, y Marco Rodríguez Bóbel, que obtuvo el tercer premio. El jurado concedió además un accésit a Elsa Galera Rojas.
Por su parte, en la categoría de 10 a 12 años, Lucía Rincón consiguió el primer premio, Álvaro Pérez el segundo y Martín Loro el tercero. El acta recoge asimismo una categoría para mayores, en la que resultó premiada Andrea García-Galiana.
La meteorología terminó, sin embargo, alterando el programa. La llegada de la lluvia y las malas condiciones previstas para la noche llevaron a suspender la actuación de Zelda 16, incluida en el programa municipal Noches Musicales, y la posterior participación de la charanga ‘No me pises lo fregado’.
El alcalde de Daimiel, Leopoldo Sierra, ha apoyado la decisión adoptada ante una situación meteorológica que escapaba al control de la organización. “La climatología nadie puede con ella”, ha señalado, recordando que las previsiones aconsejaban extremar las precauciones ante riesgos como la posible caída de árboles. Para Sierra, ante esas circunstancias, la prioridad debía ser la seguridad y “lo que hay que hacer es prevenir”.
San Roque recuperó el domingo su programa previsto desde primera hora. La jornada comenzó a las 8:30 horas con la clase de ejercicio dirigida por Inés González y continuó a las 10:00 horas con un desayuno saludable.
El ajedrez tomó después el relevo con los campeonatos infantil y de adultos, antes de que el ambiente volviera a hacerse plenamente festivo al mediodía con la charanga ‘Acoplaos’. La música acompañó una mañana que tuvo otro de sus momentos de convivencia alrededor de la paella compartida por los asistentes.
La suma de propuestas deportivas, familiares, gastronómicas y culturales ha permitido cerrar el fin de semana con un balance positivo. Sierra lo resumía como “un éxito un año más, un éxito de organización, un éxito de participación”, destacando la capacidad de estas fiestas para atraer no solo a los vecinos del barrio, sino a personas procedentes de distintos puntos de Daimiel.
Una iglesia llena para celebrar a San Roque
El momento más solemne llegó por la tarde. La función religiosa en honor a San Roque, patrón del barrio, volvió a convertirse en uno de los actos centrales de las fiestas. La celebración contó con la asistencia del alcalde, acompañado por otros miembros de la Corporación Municipal, además de numerosos vecinos que llenaron la iglesia.
La eucaristía estuvo oficiada por el padre pasionista Anson Mundante y tuvo un componente particularmente emotivo para Francis López-Menchero. Después de 33 años al frente de la asociación, la presidenta reconocía que esta celebración había sido diferente a las anteriores. “Este año para mí ha sido muy especial”, confesaba, agradeciendo la presencia de los padres pasionistas y, especialmente, la respuesta de los vecinos: “La iglesia a rebosar. Desde aquí le doy las gracias a todos”.
No es casualidad que sea precisamente este el recuerdo que elija al echar la vista atrás. Preguntada por aquello con lo que se queda después de tantos años organizando las fiestas, López-Menchero no dudaba: la misa de San Roque y la eucaristía ocupan un lugar especial entre las innumerables experiencias vividas durante más de tres décadas.
Pasodobles para poner el broche musical
Tras la celebración religiosa, la Banda Municipal de Música de Daimiel tomó el relevo con un concierto extraordinario dedicado al pasodoble, convirtiendo la música en el último gran ingrediente de la jornada.
El programa realizó un recorrido por diferentes variantes del género. Sonaron piezas como Valencia, de S. Lope; Lagartijilla, de J. Martín; La Entrada, de Q. Esquembre; Agüero, de José Franco; y Manolete, de Orozco y Ramos. A ellas se sumaron Ay mi Sombrero, de Monreal; Tercio de Quites, de R. Talens; Nerva, de Manuel Rojas; Ópera Flamenca, de Araque; y Curumbelerías, de E. Cebrián.
Los pasodobles formaron así un repertorio especialmente ligado a la música popular y festiva, poniendo banda sonora al cierre de tres intensos días en el barrio.





































































