La obra se presenta como una novela construida a partir de más de un centenar de relatos breves protagonizados por mujeres de un pueblo castellano que nunca llega a nombrarse. A través de escenas cotidianas ambientadas a lo largo de todo el siglo XX, la autora reconstruye la vida diaria de varias generaciones de mujeres rurales, mostrando cómo evolucionan las relaciones familiares, las costumbres, las celebraciones populares o la propia configuración de la comunidad a medida que avanza el tiempo.
El concejal Pedro Noblejas ha querido acompañar a la escritora en este encuentro destinado a la presentación de este libro. Durante el acto, Diana Rodrigo ha destacado la capacidad de la obra para conectar con la memoria colectiva de los pueblos y con las historias transmitidas de generación en generación, subrayando la cercanía y autenticidad con la que Teresa Vicente retrata la vida cotidiana de las mujeres del medio rural.
La autora ha explicado que el libro nació a partir de una serie de relatos escritos inicialmente en 2017 y que, tras varios años de trabajo y revisión, adquirieron forma definitiva durante la pandemia. Teresa Vicente ha señalado que su intención ha sido dar voz a mujeres que habitualmente ocupan un espacio secundario en los relatos históricos y literarios, poniendo el foco especialmente en aquellas que desarrollaron su vida en entornos rurales, cuyas experiencias y aportaciones han quedado con frecuencia relegadas a un segundo plano.
Pedro Noblejas ha expresado que obras como “Dímelo Hilando” contribuyen a conservar una parte esencial de la memoria colectiva de los pueblos, especialmente en una sociedad cada vez más urbanizada. Asimismo, ha señalado la importancia de seguir apoyando iniciativas culturales que recuperan y ponen en valor las historias, vivencias y formas de vida que han configurado la identidad de numerosas generaciones.
Como recuerdo de su visita a Alcázar de San Juan, Pedro Noblejas ha hecho entrega a Teresa Vicente de un ejemplar del cómic “Tras los pasos del de la triste figura”, ilustrado por Bruno Redondo, un gesto con el que se ha querido agradecer la presencia de la autora y reconocer su contribución a la difusión de la memoria cultural vinculada al mundo rural.










































































