El daño cerebral adquirido (DCA) es una lesión que aparece de forma repentina como consecuencia de un ictus, un traumatismo craneoencefálico, una infección o la falta de oxígeno en el cerebro, entre otras causas. Sus secuelas varían según la zona afectada y la gravedad de la lesión, pudiendo provocar alteraciones en la movilidad, la comunicación, la memoria, la atención o el estado emocional.
Los especialistas coinciden en que comenzar la rehabilitación neurológica tan pronto como el paciente esté clínicamente estable resulta fundamental para aprovechar la neuroplasticidad del cerebro, favoreciendo la recuperación de las funciones afectadas y mejorando el pronóstico.

En el Centro de Investigación y Rehabilitación Neurológica (CIRN), cada paciente recibe un plan terapéutico individualizado, adaptado a sus capacidades cognitivas, funcionales y emocionales, así como a su entorno familiar. El tratamiento se desarrolla mediante un enfoque multidisciplinar en el que diez especialidades trabajan de forma coordinada para ofrecer una atención integral.
La rehabilitación se apoya, además, en tecnología avanzada, como sistemas para el reentrenamiento de la marcha, el equilibrio y la bipedestación, robótica para la recuperación del miembro superior y herramientas de evaluación neuropsicológica. El proceso también incluye apoyo y formación a las familias y programas de reinserción social, académica o laboral, con el objetivo de que el paciente recupere la mayor autonomía posible y mejore su calidad de vida.










































































