Hemos vivido un año en la Diputación Provincial de Ciudad Real marcado por la demagogia y por el uso partidista de la institución por parte del equipo de Gobierno socialista y de su presidente, Nemesio de Lara. Como es la única institución que aún gobiernan, han querido venderse como los salvadores de lo social planteando medidas “populistas” que no son de su competencia y desatendiendo las que sí lo son.
Especialmente lamentable ha sido lo ocurrido con los planes de empleo que, pese a que la Diputación ha recibido más inversión por parte del Estado, se han visto reducidos considerablemente. Sin embargo, el equipo de Gobierno, en su línea de manipulación, ha vendido dichos planes sumando cantidades de pasados ejercicios y ha utilizado para hacer propaganda en los medios de comunicación ingentes cantidades de dinero público.
Pero si algo ha marcado el año que ahora termina es lo ocurrido con Finca Galiana, unas instalaciones de titularidad de la diputación Provincial cuya venta era imprescindible para ejecutar el Plan de Carreteras. La finca, a día de hoy, no se ha vendido y el citado plan, por culpa de una gestión lamentable, su ejecutará, si hay suerte, sólo en el 50%.
El mejor ejemplo del sectarismo político de la Diputación lo hemos podido ver por segundo año consecutivo en relación a Fitur. El equipo de Gobierno ha vuelto a desmarcarse de este importante evento simplemente porque la Junta de Comunidades, encargada del stand, no está gobernada por el partido que sustenta a la Institución Provincial. La provincia de Ciudad Real ha vuelto a ser utilizada por Nemesio de Lara políticamente ya que ha impedido que estuviera representada correctamente en la Feria Internacional de Turismo más importante de nuestro país.
No lo ha dudado De Lara, sin embargo, a la hora de gastar importantes cantidades de fondos públicos en lo que le interesa, es decir, en el periódico que utiliza como arma política o en campañas publicitarias en los medios de comunicación puestas en marcha para hacerse autobombo.
Frente al PSOE, que ha actuado de manera sectaria al frente de la Diputación también con las concesiones a dedo de las subvenciones nominativas a los municipios según el signo político de su Ayuntamiento, hemos visto cómo la Junta ha pagado el dinero que el Gobierno de Barreda dejó a deber y cómo lo ha hecho sin distinciones.
Los vecinos de la provincia de Ciudad Real no merecen que el equipo de Gobierno los trate de forma diferente dependiendo del partido que gobierne en su municipio. Tampoco se merecen que su dinero sea empleado para hacer política, pagar hacer propaganda partidista ni para pagar los sueldos de los perdedores de las elecciones municipales a los que recolocaron como asesores pese a que los tribunales se pronunciaron en contra de dicha artimaña.
Es lamentable que, en los difíciles momentos que vivimos, el equipo de Gobierno siga empeñado en hacer política pura y dura, en enfrentarse a las instituciones que gobierna otro partido y en hacer la guerra por su cuenta. Es el momento de remar en la misma dirección, de sumar y no de restar y de mirar por lo verdaderamente importante, el bienestar de los vecinos de la provincia de Ciudad Real.








































































