



La historia de Donald -o Lucky como lo han estado llamando los encargados de parques y jardines que se han ocupado de su rehabilitación en estos 15 días, tras la operación a la que fue sometido- es un cuento con final feliz gracias a dos pequeños héroes alcazareños, preocupados por la naturaleza y el medio ambiente. El pato –aunque en este caso parece ser que es pata- llevaba ya más de año y medio arrastrando un bulto que se le formó por la infección de una de sus plumas. Adrián, de 9 años de edad y su hermano pequeño de cinco años, Jorge, iban siempre al parque y lo buscaban para darle de comer. Llegaron incluso a decirle a su madre que se lo querían llevar a casa para curarlo. Los empleados municipales del parque ya lo habían dado por desahuciado y pensaban que se iba a morir. Pero los niños no se rindieron y, tratando de salvar a su amigo, aconsejados por su madre, se pusieron en contacto con el alcalde de Alcázar, Diego Ortega, a través de Facebook, para que lo salvara. Lo han conseguido.
Es la historia de dos pequeños ciudadanos que, aprovechando las redes sociales, no han parado hasta conseguir ser escuchados y darle una oportunidad a Donald. Una entrañable iniciativa que conmovió al alcalde y se puso en contacto, con los encargados de parques y jardines primero, y con el veterinario que ha conseguido salvarlo, después.
Hoy Donald, después de 15 días de recuperación, cuidado y alimentado por los empleados de este parque público, ha vuelto a mojar sus plumas junto a sus compañeros. Aunque al principio le costó un poco meterse en el agua del canal y se volvía hacia sus cuidadores.
“Desde su operación le hemos estado desinfectando la herida, dándole antibiótico y manteniéndolo en las mejores condiciones. Al principio pensábamos que se iba a morir, porque veíamos que el bulto que tenía cada vez crecía más y no podía andar. Cuando se le llevó al veterinario suponíamos que no tenía solución, pero finalmente no ha sido así y se ha recuperado muy bien”, explicaba Ángel Flores, encargado de parques y jardines.
Por su parte, Diego Ortega, alcalde de Alcázar, destacó de esta bonita historia que, aunque sólo sea una “anécdota”, muestra la importancia de la colaboración ciudadana y de las opiniones y sugerencias de los vecinos “como agentes más directos de las acciones del Ayuntamiento”. Insistió en que “gracias a que los vecinos nos dicen no sólo cosas como esta, también qué calles hay que arreglar, o el mobiliario urbano u otras cuestiones; se pueden dar soluciones y resolver sus demandas”. También destacó el “buen estado de conservación” del parque Alces y las actuaciones que ya se han realizado como la habilitación de una zona para el parque canino, que se sembrará de césped esta primavera, la reforestación, la instalación de fuentes y bebederos para las mascotas o la reinauguración del estanque. “Es nuestra obligación seguir conservando este patrimonio natural de Alcázar tan importante para los vecinos”.










































































