
Galardón realizado, como en ediciones anteriores, por el escultor toledano Francisco López.
Explicación de la obra
La base de la obra parte de la raíz de un árbol que se perfila en forma de corazón. Se eleva en la confluencia de sus dos troncos que nacen de la idea del logotipo de Solimat.
La interpretación de estos dos elementos que se correlacionan, la entidad y su entorno, confluyen en la unión de ambas, en un abrazo. Abrazo que denota el apoyo que Solimat proporciona a sus mutualistas, autónomos y colaboradores, así como el cuidado y amparo que presta a sus trabajadores protegidos.
Sobre el escultor
Nacido en Toledo (1974) y afincado en Guadamur, Francisco López, trabaja desde 1995 en su taller de escultor desarrollando distintos proyectos, exposiciones y encargos profesionales. Su andadura comienza con el diseño industrial en la Universidad Jaume I de Castellón de la Plana. Posteriormente ingresa en la Escuela de Artes y Oficios de Toledo introduciéndose en el lenguaje de las Artes Plásticas.
Es Técnico Superior de las Artes Aplicadas de la Escultura y ha realizado estudios e investigaciones complementarias de Diseño Gráfico, Forja artística, Cerámica y Fundición de Bronce, con estancia en acreditados talleres de forja, escultura y fundición.
Recientemente ha expuesto, en la capital regional, la muestra “artefactos y reverberaciones”. Una colección realizada en conjunto con el Dr. Pablo José dedicada al concepto escultórico como transgresión de la ecografía clínica bidimensional. A través de esta exposición se podía experimentar un viaje a nuestro interior con la imaginación y la poesía, siendo el principio de un proyecto de fusión «Medicina+Arte».








































































