


Para el abordaje de estas patologías, el Dr. Maldonado reclamó un equipo multidisciplinar y más recursos. “El pediatra, una vez descartada la enfermedad orgánica, puede aconsejar pero necesita de un psicólogo, logopeda, nutricionista, servicios sociales, dietista e incluso cocinero; son cosas muy simples las que se pueden hacer para tratar estos trastornos, pero si no se hacen se pueden agravar y derivar en problemas de ansiedad, depresión, conflictos en la familia etc.”.
Los padres deben distinguir si ante un niño con falta de apetito existe un problema orgánico (dolor, vómitos, etc.), un trastorno de la conducta alimentaria o simplemente hay una mala interpretación de lo que le pasa al niño. “A veces acuden los padres diciendo que mi hijo come poco y en realidad no come poco, ha pasado una etapa, por ejemplo, como es el primer año de vida donde comen mucho en relación a su cuerpo porque tienen un metabolismo y crecimiento muy alto, y luego se frena dicho crecimiento y proporcionalmente comen menos, pero es que necesitan comer menos. Eso son falsas inapetencias; el niño crece normalmente”. Igualmente, no hay que confundir la anorexia con la introducción de alimentos nuevos en la dieta que a los niños les cuesta por la textura o por el sabor. “No son neofobias sino que responden a un problema de adaptación, hay que enseñarlos a comer y a veces no tenemos esa paciencia porque llevamos una vida muy ajetreada”. Si teniendo esto en cuenta el síntoma persiste, “puede que el niño tenga un problema más serio de relación, de selectividad de alimentos y entonces es cuando hay que consultar con el profesional para detectar el problema y ponerle solución”.
En cuanto a prevalencia, en España, un 12% de las consultas de Atención Primaria suele ser por temas de falta de apetito. “En general, se calcula que un 25% de los niños, en algún momento, presenta algún tipo de alteración, de rechazo de alimentos, pero problemas como tal serían tan solo un 5%, el resto serían malas percepciones por parte de la persona que se ocupa del niño”.
La charla fue moderada por el Dr. Dr. José Luis Grau Olivé, presidente de la Sociedad de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria de Castilla-La Mancha quien hizo balance de este XVII Curso de Formación Continuada en Pediatría Extrahospitaria y Atención Primaria que finalizaba con la ponencia del Dr. Maldonado, y que ha sido precedida por cinco sesiones más donde se han abordado temas de interés para los pediatras de la región como alcoholescencia, actualización en vacunas, pubertad precoz, redes sociales en menores, y nuevas estrategias de vacunación frente a VPH. El Dr. Grau incidió en el hecho de que estos cursos nacieron en 1998 con vocación de continuidad y efectivamente, han alcanzado ya la XVII edición, cada una de ellas divididas en cinco o seis sesiones anuales, entre los meses de octubre a junio, gracias a la propia Sociedad y al apoyo de la industria farmacéutica.
Es intención del presidente que sigan desarrollándose anualmente incorporando aquellas patologías de actualidad entre los pediatras manchegos, profesionales a los que va dirigida esta formación y que creen así vínculos de unión entre la pediatría del hospital y del centro de salud.
La clausura de esta XVII edición de los cursos de Formación Continuada contó con la participación del consejero de Sanidad, Dr. Jesús Fernández Sanz, quien aseguró que la sostenibilidad del sistema sanitario, es una preocupación constante del Ejecutivo y para ello, la mejor manera es comenzar a cuidar de los pacientes más jóvenes y mejorar su calidad de vida para que “en un futuro no sean pacientes”.
Fernández Sanz comentó el déficit de profesionales de pediatría, especialmente en Atención Primaria y destacó la importancia de restaurar la docencia postgrado para recuperar el número de especialistas en Pediatría, tras unos años de abandono en la formación de profesionales.
Hizo alusión, por otra parte, a la inversión que el actual Ejecutivo realiza en la Atención Primaria, que la ha llevado a ser un referente a nivel nacional, ya que está dotada con un 16,91 por ciento del presupuesto, muy por encima del 13,45 por ciento del presupuesto que destinan de media el resto de comunidades.








































































