Una iniciativa medioambiental sin precedentes en Castilla-La Mancha que pretende recuperar uno de nuestros árboles más emblemáticos y amenazados.
Según ha explicado el director de la Fundación Soliss, Eduardo Sánchez Butragueño, este proyecto nace a partir de la decisión tomada por la mutualidad castellano-manchega, de reducir anualmente su consumo de papel en 250.000 folios, mediante el envío de documentación por medios digitales a sus mutualistas.
“Sería para nosotros muy sencillo quedarnos simplemente en eso, sin embargo, creemos que es mucho más didáctico ir más allá y transformar el ahorro de papel en nuevos árboles que podamos ver y tocar. Convertir esa decisión corporativa en árboles que plantemos nosotros y veamos crecer junto a nuestros hijos y nietos supone mucho más que evitar la tala de ejemplares lejos de nuestra tierra”
De este modo y gracias al convenio firmado con el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, la Fundación Soliss plantará olmos resistentes a la enfermedad provenientes del Programa Español de Conservación y Mejora de los olmos ibéricos en lugares emblemáticos de decenas de pueblos y ciudades de Castilla-La Mancha, para conseguir que el olmo autóctono siga siendo un símbolo de convivencia en nuestras plazas como lo ha sido desde tiempo inmemorial, y bajo su sombra se sigan reuniendo niños y mayores.
En las próximas semanas la Fundación Soliss desvelará el nombre de las primeras localidades donde se plantarán estos olmos tan especiales.









































































