Jabalí Gastrobar es un establecimiento ligado a la historia hostelera de Herencia. Al frente está Chule Casilda, que decidió asumir el reto de continuar con el negocio cuando la anterior familia propietaria optó por dejarlo. Desde entonces, ha apostado por renovar el local, modernizar la cocina y actualizar la carta sin perder la esencia que ha caracterizado a la casa durante cinco décadas.
«Nos subimos al barco con la idea de mantener la línea de trabajo que ya tenía el establecimiento, pero adaptándonos a los nuevos tiempos», explica Casilda. Para ello, han renovado el local, modernizado la cocina y actualizado las cartas y las formas de trabajar, sin perder la esencia de la casa.
Cocina manchega sin perder las raíces
La propuesta gastronómica de Jabalí Gastrobar combina tradición y evolución. Los platos de cuchara, los guisos y las recetas de siempre siguen ocupando un lugar destacado en su cocina. A ellos se suman nuevas elaboraciones y presentaciones más actuales.
«No hay que olvidar las raíces de hace 50 años. Hemos seguido con esa línea de trabajo, sin perder la esencia de esos años, de ese puchero y de esa cuchara que nos caracteriza», señala.
Esa filosofía también se refleja en su apuesta por el menú del día. El restaurante ofrece diez primeros y diez segundos, además de propuestas que cambian a diario. Entre ellas hay ensaladas, revueltos y platos tradicionales que forman parte de la identidad del restaurante.
Los fines de semana, la oferta da un paso más hacia una cocina elaborada y diferente. Carnes, pescados y ensaladas con nuevas combinaciones buscan sorprender al comensal.
«Buscamos que venga y que coma algo diferente a lo que come en casa», afirma Casilda. La presentación y la elaboración de los platos son dos de los aspectos que más han trabajado en esta nueva etapa.

Productos de La Mancha y cercanía
El producto local es otro de los pilares del establecimiento. Jabalí Gastrobar apuesta por proveedores de la zona y por los vinos manchegos. Su vinoteca cuenta con alrededor de 40 referencias, tanto blancos como tintos, procedentes de Castilla-La Mancha.
«Hay que apostar por lo nuestro, porque yo creo que tenemos lo mejor y hay que aprovecharlo», defiende Casilda. Las carnes de Villafranca y las verduras de proveedores locales forman parte de esa apuesta por el territorio.
Pero, más allá de la gastronomía, el responsable considera que la cercanía es una de las principales señas de identidad del negocio. Su personalidad también está presente en el ambiente del local y en la relación con los clientes.
«Es un local muy a imagen y semejanza de cómo yo soy. La gente viene con mucho cariño porque viene a mi casa», asegura.
Una hostelería local con buena salud
Casilda considera que la hostelería de Herencia atraviesa un buen momento. Destaca la calidad de los establecimientos del municipio y el trabajo de sus profesionales.
En su opinión, la localidad cuenta con una oferta gastronómica capaz de competir con la de otros lugares. Por eso, lanza un mensaje a los vecinos: apoyar los negocios hosteleros del municipio.
«Los herencianos deben apostar seriamente por la hostelería de Herencia. Ahora mismo no tenemos que envidiar a nadie conforme se está trabajando aquí», sostiene.
El responsable de Jabalí Gastrobar también mira al pasado para explicar el presente. Recuerda la labor de la anterior propietaria, Ramona, y la importancia de una cocina que ha mantenido su actividad durante medio siglo.
Su objetivo ha sido respetar ese legado y mejorar aspectos como los emplatados, la presentación de los platos y la puesta en escena en la mesa.

El reto de seguir creciendo
El futuro pasa por continuar evolucionando y consolidar el negocio. Casilda adelanta que hay un nuevo proyecto en preparación, aunque todavía no puede ofrecer detalles.
Mientras tanto, la prioridad es cuidar Jabalí Gastrobar y recuperar el ritmo de actividad. El responsable reconoce que el establecimiento atraviesa una etapa más complicada, aunque confía en que la situación mejore.
«De aquí dependemos 14 familias que estamos trabajando ahora mismo», explica. Una cifra que refleja el peso del negocio más allá de los fogones.
Pese a las dificultades, Casilda mantiene su compromiso con el establecimiento. «El Jabalí es Herencia», afirma, convencido de que el local forma parte de la identidad hostelera del municipio.
Su mensaje para quienes todavía no conocen el restaurante es sencillo: darle una oportunidad. «Lo hacemos con todo el cariño del mundo, lo mejor que podemos y lo mejor que sabemos. Que venga, que pruebe y, si no le gusta, no podemos hacer otra cosa», concluye.






































































