La historia de Cofer está ligada a Herencia, al campo y a la tradición ganadera desde 1940. La actividad familiar evolucionó hasta convertirse en empresa en 1989, adaptándose a los nuevos tiempos sin renunciar a los valores transmitidos de generación en generación.
«Detrás de Cofer siempre ha estado el trabajo de varias generaciones. Cada una ha aportado algo, adaptándose a las circunstancias de su época y procurando conservar la esencia», explican desde la empresa.
A lo largo de los años, la quesería ha ampliado sus instalaciones, incorporado maquinaria y mejorado sus procesos de producción y comercialización para responder a las exigencias del mercado, manteniendo el cuidado por la materia prima y cada detalle.
«Crecer significa avanzar y mejorar, pero sin perder aquello que nos ha acompañado desde el principio, nuestra manera de entender y hacer queso», señalan.

La calidad comienza en la leche
Para Cofer, un buen queso empieza con la calidad de la leche. La alimentación de las ovejas y la época del año también influyen en el aroma, el sabor y la textura.
El proceso incluye la recepción y el control de la leche, la coagulación, el corte de la cuajada, el desuerado, el moldeado, el prensado y el salado. Después, llegan el secado y la maduración, etapas en las que los quesos desarrollan su personalidad antes de conservarse.
«Las generaciones anteriores nos enseñaron que un buen queso necesita tiempo, cuidado y conocimiento, y esos principios siguen siendo fundamentales para nosotros», destacan.
VillaHerencia, Don Berrio y Monte Guerras
Cofer comercializa sus quesos bajo tres marcas: VillaHerencia, Don Berrio y Monte Guerras, con distintas variedades y maduraciones adaptadas a los gustos de los consumidores.
VillaHerencia y Don Berrio se distinguen principalmente por sus tiempos de maduración y perfiles de sabor, mientras que Monte Guerras cuenta con la Denominación de Origen del queso manchego.
Uno de sus principales reconocimientos fue el primer Super Oro logrado por Don Berrio Reserva en los World Cheese Awards, certamen internacional de referencia en el sector.

«Fue un orgullo ver reconocido nuestro trabajo a ese nivel y comprobar que nuestros quesos pueden destacar también fuera de nuestras fronteras», recuerdan.
El premio reconoce el esfuerzo del equipo por mantener la calidad y competir tanto en España como en mercados internacionales.
Un vínculo estrecho con Herencia y el sector ganadero
Cofer forma parte de la tradición quesera de Herencia, vinculada a la identidad y la economía local. La empresa destaca su orgullo por contribuir a mantener este legado y representar a una localidad reconocida por sus quesos.
Los ganaderos son esenciales para su actividad, ya que la calidad depende directamente de la leche y de las condiciones de producción. Sin embargo, el sector afronta el aumento de costes, la falta de mano de obra y la necesidad de garantizar la rentabilidad de las explotaciones.
La expansión internacional también exige adaptarse a distintos gustos, formatos y requisitos comerciales, además de transmitir el valor del origen y la tradición manchega. «El reto es crecer y llegar a nuevos consumidores sin perder nuestra identidad», afirman desde Cofer.

El futuro de una tradición familiar
En los próximos diez años, Cofer aspira a crecer, mejorar sus instalaciones y procesos y llegar a nuevos mercados, manteniendo sus valores de origen, la calidad y la relación con sus clientes. La continuidad familiar sigue siendo una de sus principales aspiraciones.
«Nos gustaría que dentro de diez años pudiéramos seguir diciendo que somos una quesería familiar que mantiene viva una tradición de varias generaciones», concluyen.








































































