Tras el ascenso, hemos vuelto a hablar con Óscar Bene, director deportivo del conjunto villero, quien no escondía la emoción y el orgullo por todo lo conseguido durante una temporada que ya forma parte de la historia del club.
“La valoración de la temporada es de matrícula de honor. No existe otra nota posible cuando se consigue el ascenso, que era el objetivo marcado desde el inicio. Hemos grabado una de las páginas más importantes en la memoria de La Villa de Don Fadrique”, explicaba.
Y es que el ambiente vivido durante toda la semana previa al decisivo encuentro frente al Orgaceño Club de Fútbol ya hacía presagiar que podía ocurrir algo grande.
“Será imposible de olvidar, y ahora mismo incluso difícil de explicar todo lo vivido el domingo. Desde primera hora de la mañana el ambiente era espectacular. Durante toda la semana las calles respiraban fútbol y el Gregorio Vela presentó un aspecto histórico, lleno hasta la bandera horas antes del inicio”, comentaba.
Sin embargo, para Bene hubo un momento que quedará grabado para siempre en la memoria colectiva del club y del pueblo.
“Lo que ocurrió tras el pitido final fue una locura imposible de describir. Cientos de aficionados invadieron el campo para abrazarse con unos jugadores que ya son ídolos aquí. Hubo lágrimas, cánticos, abrazos… una celebración que ya forma parte de la historia del club”.
Una fiesta en la que participaron aficionados de todas las edades y que terminó recorriendo las calles del municipio hasta altas horas de la noche.
“Incluso los más pequeños querían llevarse un recuerdo de aquel día: camisetas, firmas, guantes… nadie quería perderse ni un segundo. La rúa fue impresionante y uno de los momentos más bonitos fue cuando Capelo colocó la bufanda en la Fuente de Santa Ana antes de visitar y dedicarle el título a Gregorio Vela”.
Más allá del éxito deportivo, Óscar Bene quiso destacar el enorme significado social y emocional que tiene este ascenso para un municipio de apenas 3.500 habitantes.
“El ascenso a Tercera no es solo un éxito deportivo. Que un pueblo tan pequeño alcance una categoría nacional habla de identidad, de esfuerzo colectivo y de sentimiento de pertenencia”.
Además, el director deportivo recordó que este logro también pertenece a muchas personas que llevan años trabajando de forma silenciosa por el crecimiento del club.
“Esto también es reconocimiento para entrenadores de cantera, voluntarios, familias, patrocinadores y toda esa gente que sostiene un club modesto cada día. En los pueblos pequeños, los clubes son mucho más que deporte”.
No en vano, el Club Deportivo Villa ha completado una temporada extraordinaria, mostrando una enorme regularidad competitiva desde prácticamente el inicio del campeonato y logrando finalmente romper un techo histórico para la entidad.
“Llevar el nombre de La Villa de Don Fadrique por toda la geografía nacional tiene un valor enorme. Hace unos años parecía imposible y hoy es una realidad gracias al trabajo conjunto de jugadores, cuerpo técnico, directiva y afición”.
Por último, Bene quiso lanzar un mensaje que resume perfectamente el sentimiento que actualmente invade a todo el entorno villero.
“Esto demuestra que los límites muchas veces están para romperse. Hemos conseguido hacernos un hueco en el fútbol nacional. Pellizcaos, porque es real. No estamos soñando. El Villa es de Tercera”.







































































