La vuelta al colegio marca el inicio de una nueva etapa para los niños y sus familias. Regresan las rutinas, los horarios, las actividades extraescolares y, también, la convivencia diaria durante muchas horas en espacios compartidos. Todo ello hace que el comienzo del curso sea un momento especialmente importante para recuperar hábitos saludables y reforzar la prevención.
En este contexto, el farmacéutico desempeña un papel fundamental como profesional sanitario cercano y accesible. La farmacia constituye, para muchas familias, uno de los primeros lugares a los que acudir ante la aparición de un problema de salud leve o cuando surge una duda relacionada con el cuidado de los más pequeños. Su labor no se limita a aconsejar sobre medicamentos: también permite identificar situaciones que requieren una valoración médica y contribuir a un uso adecuado y responsable de los tratamientos.
Los problemas más habituales al comenzar el curso
El regreso a las aulas implica volver a compartir durante muchas horas espacios cerrados con otros niños. Por ello, es habitual que durante estas primeras semanas aumenten las consultas relacionadas con procesos como catarros, dolor de garganta, tos o fiebre. También pueden aparecer pequeños problemas gastrointestinales y otras situaciones frecuentes en la infancia.
Los piojos constituyen igualmente una consulta habitual durante el curso escolar. A ello se suman cuestiones que, aunque en ocasiones pasan más desapercibidas, pueden tener una repercusión importante sobre el bienestar de los niños: el peso y la utilización de la mochila, las molestias o el dolor de espalda, la alimentación y la recuperación de unos horarios de sueño adecuados.
Ante estos problemas, el farmacéutico puede ayudar a valorar los síntomas, proporcionar recomendaciones y orientar a las familias sobre cómo actuar. Una parte importante de estas consultas corresponde a situaciones leves que pueden manejarse adecuadamente con medidas sencillas y seguimiento. Sin embargo, una de las funciones esenciales del profesional sanitario es también reconocer cuándo los síntomas pueden requerir una valoración médica.
Tres claves para empezar el curso con buen pie
Si hubiera que resumir en tres palabras las recomendaciones para afrontar el nuevo curso, serían rutinas, prevención y sentido común.
En primer lugar, conviene recuperar progresivamente unos horarios regulares de sueño y alimentación. Dormir adecuadamente y mantener una alimentación equilibrada son aspectos fundamentales para afrontar la jornada escolar y favorecer un buen rendimiento.
En segundo lugar, la prevención debe formar parte de la rutina diaria. Mantener unos buenos hábitos de higiene y prestar atención a cuestiones como la mochila, la alimentación o el descanso puede ayudar a evitar problemas y mejorar el bienestar de los niños.
Por último, es importante recordar que los medicamentos no deben utilizarse de forma automática ante cualquier síntoma. No hay que automedicar a los niños y, ante cualquier duda, lo recomendable es consultar con un profesional sanitario.
La vuelta al cole no consiste en intentar que nuestros hijos no enfermen nunca. Se trata de algo mucho más realista y saludable: prevenir cuando sea posible, saber actuar correctamente cuando aparece un problema y reconocer cuándo es necesario consultar. En este camino, las familias cuentan con profesionales sanitarios cercanos, entre ellos el farmacéutico, que puede acompañarlas y orientarlas durante todo el curso.
Natalia Olmo Fernández Farmacéutica titular en Puertollano








































































