Ya es oficial, la Termosolar Alcázar no se construye, al menos de momento. Esto es lo que se les comunicaba, el pasado lunes, a los agricultores con los que Preneal (socio de la empresa americana interesada en el proyecto) tenía suscritos contratos, desde hace más de 4 años, para la cesión de las tierras donde iba a instalarse esta nueva planta.
La comunicación la hacía José Manuel Millán, ingeniero de Preneal, en el salón noble del Ayuntamiento de Alcázar. Según José María Oñate -en representación de los propietarios de las tierras- les dijo, textualmente, que les era «materialmente imposible» continuar con el proyecto porque se estaban encontrando con «numerosos inconvenientes» por parte de las entidades financieras. Inconvenientes que son el resultado de los contínuos cambios de la legislación del gobierno central en materia energética.
Tanto Preneal, como la empresa americana, llevan invertidos ya muchos millones de euros en el proyecto: investigaciones geológicas, mediciones, preparación de los terrenos y pago del 10%, a los agricultores, del valor de sus tierras. Según explicaba Oñate, «no renuncian a la posibilidad de llevar a cabo el proyecto más adelante, si las circunstancias se vuelven más favorables; pero, hoy por hoy, renuncian. Los bancos, que son los que tienen que poner el dinero de un proyecto como este, de más de 500 millones de euros, no les dan crédito».
Subsidiariamente, los más de 30 agricultores que iban a vender sus tierras -un total de 700 Ha.- se han visto seriamente perjudicados por esta decisión. Durante los 4 años y 6 meses -en los que se han mantenido en vigencia los contratos para la cesión de los terrenos- sólo han percibido un 10% del valor total de sus explotaciones que, lógicamente, han estado abandonadas durante este tiempo. «El volver a recuperar estas tierras para la explotación del cultivo, especialmente cuando se trata de viñedos, nos supone a muchos más gastos que el dinero percibido» -comentaba Oñate- «Eso sin tener en cuenta que se nos ha pasado también el plazo para poder solicitar subvenciones, como la de la reestructuración del viñedo, por ejemplo. O que algunos agricultores, con el aval de los contratos con la termosolar, habían comprado nuevas tierras para el cultivo, porque es nuestro modo de vida habitual». El que la Termosolar Alcázar no se construya, explicaba, «va a suponer un gran perjuicio para nosotros. Muchos van a tener que rehipotecar para poder pagar sus tierras o volver a sacar adelante sus cultivos».
En cualquier caso, si la empresas implicadas decidieran, más adelante, volver a retomar el proyecto de la Termosolar Alcázar, tendrían que empezar de nuevo de cero y «con mucha gente enfadada». Aunque Oñate asegura que «los agricultores nunca hemos sido , ni seremos, una barrera. Entre otras cosas, porque estas empresas pagan bien. Pero sí es cierto que, después de esta experiencia, si quisiera retomarse el proyecto volveríamos a valorar nuestras tierras y costaría más ponerse de acuerdo».









































































